Pasar tiempo en Twitter te hace descubrir mucho cine de terror del que ni tenías noticias de su existencia. El problema es que cuando las ves con los ojos de haber devorado tanto celuloide aterrador, ves un cliché tras otro. Como hay que ser justos, siendo la cinta que analizo hoy de 1983, es obvio que ya tiraba de lo que funcionaba en el género: los adolescentes más calientes que el palo un churrero (gracias cariño por descubrirme esta expresión), la música que parece clónica de otras que conocemos, el malo que no es tal aunque todo lo indique, etcétera. Volviendo a ser justos, el psicokiller que aquí nos encontramos seguro que en algo inspiró al Ghostface de Wes Craven, además de compartir con Scream que aquí no hay nada sobrenatural, lo cual se agradece. A poco que seas fan del slasher, este film lo vas a disfrutar y sobre todo por ver a Bill Paxton, lo mejor de la cinta y que demuestra que muchos de los que luego son grandes, empiezan en el terror.
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sábado, 14 de enero de 2023
miércoles, 5 de agosto de 2015
Commando, la pongo con dos "Emes" porque si no, Arnold se puede enfadar y no queremos eso
El Matrix de los Wachowski no fue el primero de la historia del cine, en los ochenta había un tal John Matrix/Arnold que mataba soldados de países latinoamericanos ficticios a docenas y que se montó su propia versión de "No sin mi hija". Porque esa es la clave; Matrix es un tío que vive ya de "tranquis" con su única hija y que no quiere saber nada más de la carrera militar pero resulta que los problemas vienen en su busca.
He de deciros que el principio de la cinta me gustó porque demuestra que lo de que "Arnie" protagonizara "Poli de guardería" no debió ser casualidad; no hay más que verlo con la jovencísima Alyssa Milano —hay que ver, de cría en una peli del "Chuache" a icono erótico televisivo con "Embrujadas"— para comprender que a este hombre le gustan los niños y que se entiende con ellos porque, sinceramente, dudo que sea tan buen actor como para tener esa química que se ve en las escenas juntos.
Pero bueno, aquí hemos venido a hablar de leches con la mano abierta, cerrada, de canto y de todas las maneras que se os ocurran y de tiros, porque sí, en esta película hay más tiros que en una fiesta de... Oh Wait! Vamos a dejar a Maradona tranquilo que ya tiene de sobra con lo suyo. En fin, que las reservas de munición de los EEUU cayeron en picado cuando se rodó esta película y eso que en determinadas escenas vemos como la ristra de balas esa de las ametralladoras parecen reproducirse o ser mágicas.
Hoy en día, la acción es todo saltos imposibles en los que el prota se agarra a un coche que va a doscientos kilómetros por hora para acto seguido subirse al capó del coche a darse de lo lindo con el enemigo cuasi inmortal que al final morirá de la manera más ridícula e increíble posible. En los ochenta en cambio, ahora que estoy revisionando estos films de mi infancia, me he dado cuenta de que si obviamos lo de las armas, todo lo que es persecuciones en coche y combates cuerpo a cuerpo son mucho más realistas, dentro de lo que cabe.
He de ser sincero y decir que me lo pasé teta con las sobradas de "Chuache" en esta película, con las frases lapidarias de la pequeña, que suelta unas cuantas, y con ese Némesis que parece haber ido a una tienda de camisetas medievales y si no, ya me diréis con
el modelito que se marca el amigo.
Como curiosidad, por ahí anda Bill Paxton haciendo de militar a las órdenes del dictador que monta todo el sarao y la banda sonora corre a cargo del gran y tristemente fallecido James Horner. Todos hemos tenido un pasado ;)
No sé, creo que estoy muy nostálgico con esta "Semana de la Testosterona" porque, salvo Desaparecido en combate, del amigo Chuck, que me ha parecido un truñaco casi insalvable, siento que estoy ante un cine de acción que, quizá en aspectos técnicos no, pero que en otros muchos no tiene nada que envidiar o que incluso está por encima del actual.
miércoles, 1 de abril de 2015
Nightcrawler. Véndete a ti mismo.
Dan Gilroy, director y guionista de la película de la que hablamos hoy, trata de meternos en la piel de un personaje autodidacta y sin escrúpulos que ya nos muestra sus cartas en el primer minuto de la película aunque lo que no nos esperamos es que, en determinados momentos, las imágenes que van a pasar ante nuestros ojos van a ser tan incómodas de ver y no por la dureza de las mismas, que algunas la tienen y mucha, sino por la manera de actuar de Lou Bloom/Jake Gyllenhaal, que al menos a mí me hacía tener ganas de apartar la mirada en más de una ocasión por lo que me repugnaban sus actos, pero a la vez quería seguir mirando para deleitarme con la maravillosa interpretación de este joven pero enorme y poco reconocido actor.Todos hemos visto en los telediarios esas noticias de sucesos o aun más en programas de esos de "impacto" imágenes en las que, ni corto ni perezoso, el cámara nos enseña incluso a la víctima del accidente o lo que haya sucedido agonizando y nos avisan con eso de "Las imágenes que les vamos a mostrar pueden herir su sensibilidad". "Nightcrawler" nos habla de eso, de cómo los periodistas o reporteros consiguen esas imágenes y cómo las venden luego al mejor postor, porque las audiencias mandan y el morbo vende, nos guste o no.
Quizá lo más sorprendente de esta película sea ver a una Rene Russo que de entrada no me pegaba nada ahí pero que luego va de menos a más y que nos hará plantearnos, su alter ego en la pantalla, si personas como Bloom de verdad se crean a sí mismos o esos "monstruos" nacen al abrigo de otros mayores, dispuestos a cualquier cosa con tal de no perder su estatus. También, entre los pocos secundarios que desfilarán por nuestra pantalla, he de destacar a Bill Paxton, más que correcto como rival en la ficción y en la interpretación de Gyllenhaal y que también intenta, por todos los medios no perder su parte del pastel.
No deja de ser curioso para mí que, una película como esta, haya sido ninguneada por la academia en la medida en que lo fue. No solo porque para mí Gyllenhaal está al mismo nivel que Redmayne, para mí las dos mejores actuaciones junto a la de Simmons en lo que he visto de 2014, sino porque incluso como película estaba por delante, en mi modesta opinión, de "The Imitation Game" y de "La teoría del todo". No habría ganado, pero sin duda una nominación era un premio más que merecido para este pequeño film.
Una de las críticas más ácidas a la trastienda de los medios informativos que yo recuerde y que quizá adolece de una cierta falta de verosimilitud en determinados momentos cuando nuestro protagonista consigue grabaciones de maneras un tanto difíciles de creer, pero que entiendo que lo importante es que se nos muestra, una vez más, eso de hasta dónde están dispuestos a llegar algunos con tal de ser alguien o hacerse un nombre, porque pienso que Bloom quiere más eso y poder que el dinero en sí. Muy recomendable aunque no es una película fácil de "disfrutar" plenamente si ética y moralmente eres de los que nunca has cruzado o cruzarías determinadas líneas. Tremendamente maquiavélica.
martes, 30 de diciembre de 2014
Indomable y olvidable.

Cuando en una sinopsis te hablan de operaciones encubiertas, de agentes secretos, de gobiernos, de una mujer experta en artes marciales, pues te esperas más o menos una especie de Bourne en femenino. Vamos, acción con algo de chicha. Si encima, tienes un reparto que piensas, guau, cómo han reunido a semejante cantidad de estrellas o proyectos de futuras estrellas, esto lo digo por Channing Tatum, te sientas ante la televisión dispuesto a disfrutar de una trama interesante con el añadido de la acción más desenfrenada.
En los primeros, no sé, cinco minutos de película la cosa va así, la protagonista, una preciosa Gina Carano, cruza unas dos o tres frases con Tatum, igual son cinco, para después cruzarle la cara y darle una de ostias que ni Mike Tyson oiga.
Acto seguido se escapa en un coche con alguien que estaba también en la cafetería donde sucede todo y, como hace años que está el tema de los flashbacks muy de moda, pues se pone a contarle al susodicho todo lo que ha sido su vida hasta ese momento, lo cual consiste mayormente en verla repartiendo estopa.
Ver a un director como Steven Soderbergh rodando un guión como este, en el que me arriesgo a aventurar que no hay más de veinte páginas donde realmente se cuente algo, incluyendo los escasos diálogos que veremos a lo largo del film, te hace pensar en si a veces esta gente se aburre mucho en su casa o algo.
Del reparto solo se puede destacar a Gina Carano que es la que parte la pana, literalmente, pero no por su interpretación, sino por su increíble y espectacular uso de las artes marciales. Del resto, salvo quizá Ewan McGregor, que disfruta de algo más de tiempo en pantalla, solo puedo decir que parece que pasaran por allí y les pidieran rodar una escena. Quien guste de ver actuar a Michael Douglas, Fassbender, nuestro Antoñito Banderas o a Bill Paxton, que se busque otras cintas de sus filmografías porque aquí ni siquiera les da tiempo a hacerlo.
Lo que si puedo decir es que me alegro de haberla visto en Televisión Española, porque este film, con publicidad, perdería la poca gracia que tiene, que no es otra que ver una versión femenina de los típicos films de espías repletos de testosterona.
Luego también hay que destacar el final, de esos que hoy día también gustan tanto en los que va a pasar algo y te hacen un fundido en negro y musicona con los créditos finales. Sinceramente, sé lo que iba a pasar, pero no me mola nada que me corten el rollito así al estilo "coitus interruptus".
La peli pretende lo que pretende, que es entretenernos con una acción sin mucho sentido hasta que nos explican un poco, que no mucho, de las motivaciones de la chavala, que tampoco es que sean muy profundas. Como thriller, que se supone que lo es también, tiene una valoración de cuasi cero absoluto. Está muy bien ver a una hermosa dama dando leña, los primeros diez minutos, pero luego, pese a que entretiene piensas, como el gatito del chiste y, perdonadme la vulgaridad, "yo follo una vuelta más y me voy a casa".
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miércoles, 24 de septiembre de 2014
Aliens. Una mujer de bandera entre toneladas de testosterona.
Siete años después del estreno de Alien llegaba a nuestros cines la segunda entrega, Aliens, con James Cameron como director y dejando de lado el terror más clásico para traernos una película de las que, sin duda alguna, supuso un antes y un después en el cine de acción. No solo porque luego muchos films han "plagiado" muchas de sus ideas hasta la saciedad, con mejor o peor resultado, sino porque nos trajo a la primera heroína de acción capaz de estar al nivel de cualquiera de esos hipertrofiados machos que copaban ese género en los ochenta.
El inicio de la cinta sigue con la historia de Ripley y nos enseña cómo es rescatada y que las cosas se vuelven a torcer al poco tiempo de establecerse en la estación espacial. Se ha perdido la comunicación con una colonia humana y se cree que los adorables xenomorfos puedan tener algo que ver.
La presentación de los marines, entre los que destacan Hicks/Michael Biehn, Hudson/Bill Paxton, Vasquez y Apone. No es que el resto no lo hagan, porque todos tendrán su importancia a lo largo de la historia, pero ellos pasaron a la historia de la ciencia ficción junto al androide Bishop/Lance Henriksen, bien por escenas concretas, bien por el conjunto de su actuación en la película.
Todo el trabajo de diseño; vehículos, uniformes, armamento, localizaciones, los propios Aliens siempre me ha encantado y lo sigue haciendo pese a tener casi treinta años a sus espaldas.
Sigourney Weaver fue capaz de demostrar que una mujer podía llevar el peso de un film de acción tan bien o mejor que cualquier hombre, y no es que los interpretes masculinos de esta película no den la talla, que la dan de sobra y proporcionan lo que se espera de ellos, bravuconadas y testosterona a raudales, incluso Vasquez, que no sabemos muy bien si considerarla una mujer o no... La cuestión es que Ripley es capaz de mostrar una ternura tan femenina como la que vemos con la pequeña "Newt" o ser una auténtica depredadora, casi tan implacable como las criaturas a las que se enfrenta.
El apartado sonoro es una de las grandes virtudes de este film, con esas ráfagas de los fusiles de asalto o las ametralladoras pesadas, que serán inconfundibles para cualquier amante de esta segunda entrega de la saga, o el agobiante e incesante pitido de los radares cuando los marines se ven rodeados, que resonará en nuestra mente incluso después de haber finalizado el visionado.
Y qué decir de la banda sonora a cargo de James Horner, compositor fetiche de Cameron, contundente y repleta de fanfarrias como en él es costumbre. Acompaña a la perfección al ritmo frenético que va adquiriendo la trama según avanzamos en las aventuras y desventuras de ese grupo de aguerridos hombres y mujeres que se enfrentan a la criatura más mortífera que haya pasado por la gran pantalla.
Sin lugar a dudas, el cine de ciencia ficción no sería lo mismo sin esta obra cumbre ochentera con la que Cameron supo crear y llevar a su máxima expresión eso que a mi me gusta denominar como "cacería de bichos". Sustos tendremos pocos, los cuales serán sustituidos por la tensión que genera el no saber de dónde van a salir esos oscuros seres de pesadilla.
Jamás he sido de contar cuántas veces veo una película, pero creo que puedo decir sin temor a equivocarme que Aliens ha pasado ante mis ojos más de cincuenta veces y jamás me canso de ella, lo cual no sé si la hace aun más recomendable para quienes no se hayan decidido a verla, pero si que me hace sentir casi lo mismo que cuando la vi por primera vez, que estaba ante algo muy grande.
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