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martes, 13 de octubre de 2015

Prisioneros, la gran olvidada en los Oscar en 2013

Cada año hay alguna película que pasa de puntillas por las salas y sobre todo por las galas de premios y, en los últimos años, en ese sentido, en el de los galardones, la cinta de la que hablamos hoy se lleva la palma en los últimos años como una de las grandes olvidadas ya que solo obtuvo una nominación en los Oscar, a mejor fotografía. No voy a decir que hubiera podido ganar en alguna categoría pero sin duda que, si se premia a veces a films incluyéndolas en la categoría de mejor película o a intérpretes en la de mejor actor/actriz, pocas lo merecen más que esta.
Una vez que me he desahogado sobre lo que para mi es una injusticia, vamos a hablar de este film, el segundo de un director del que me falta ver su primer largometraje, Denis Villeneuve, que me atrapó con esta y me demostró que es capaz de ponerse a las manos de cualquier tipo de proyecto con la "extraña" Enemy, donde Jake Gyllenhaal, presente aquí como secundario, consiguió lo que Jackman aquí, una actuación sobresaliente.
Podríamos pensar que estamos ante una más de esas historias de niños desaparecidos con Padre/madre coraje y en cierto modo es así pero en el fondo no. Porque lo que nos cuentan esta vez es cómo lo vive, en primer plano, el progenitor de una de las crías desaparecidas, interpretado por Jackman, y un  detective, Gyllenhaal, que por lo que intuimos, además de lo que vamos viendo, si ha resuelto todos sus casos hasta el momento está claro que es porque sus métodos no son del todo ortodoxos aunque asistiremos a sus esfuerzos por mantenerse dentro de la legalidad.
Es ahí, en esas vivencias de los dos personajes, además de en las relaciones que se van trenzando a lo largo del film donde reside la fuerza de este thriller. A mi personalmente me parece muy duro en muchos momentos y no solo por lo que a la violencia se refiere, sino en escenas como la del dormitorio, donde la mujer de Keller/Jackman, notablemente interpretada por Maria Bello, dice unas frases de esas desgarradoras, que te rompen todos los esquemas. Instantes como ese hay muchos a lo largo de las más de dos horas que dura "Prisioneros" pero, en el fondo, ¿podemos echar en cara a alguno de las personas que desfilan por pantalla cómo actúan? ¿Podemos decir que uno u otro es mejor o peor padre por hasta dónde está dispuesto a llegar? ¿Es posible saber cómo reaccionaríamos cada uno de nosotros ante un hecho así? Yo creo que no.
Como se desprende de lo dicho hasta aquí, tanto dirección como guión cumplen sobradamente y es entonces cuando llega el momento de los actores y, guau, vaya si dan el do de pecho aquí, sobre todo tres de ellos. Vayamos de menor a mayor importancia, empezando por un Paul Dano que, tengo que decirlo, en VO que es como he visto la película esta segunda vez es como estar escuchando a un niño asustado, realmente parece que quien lo interpreta tenga ese retraso que en la cinta se le atribuye; luego está Gyllenhaal que nos brinda ese policía bipolar, capaz de casi susurrarle al padre de la niña cuando este le está gritando para calmarlo, a tener unos estallidos de violencia tanto física como verbal que te dejan a cuadros, por no hablar de ese tic que aparece en su rostro cuando está en tensión; por último la guinda del pastel, en la, para mi, sin haberle visto en "Los Miserables, la mejor actuación con diferencia de Hugh Jackman.
Si no se os parte el alma, si no se os remueve nada por dentro casi cada vez que aparece hablando de su pequeña o cuando interactúa con su hijo y no la habéis visto en VO, hacedlo, porque yo me sentía delante de un hombre que, como hemos visto tantas veces estos últimos años en nuestro país con esas aberraciones hechas a Marta del Castillo y alguna más, está destrozado ante la peor posibilidad que puede acaecer pero espoleado por la esperanza de lograr descanso.
Si habéis llegado hasta aquí leyendo sabréis que para mi es una gran obra del celuloide de los últimos cinco años. Yo nunca hablo de obras maestras, ni siquiera en las que me lo puedan parecer dentro de su género, pero sin duda que Villeneuve dio con la tecla y demuestra que no todos los directores dan una campanada inicial y después se van diluyendo y que sabe sacar el máximo de todos los que trabajan con él. Recomendable para cualquier amante del buen cine pero tened claro que es muy dura en muchos aspectos y sé que hay gente que me lee de tanto en tanto que se lo piensa mucho antes de enfrentarse a cintas como esta. Imperioso disfrutarla en versión original aunque no os guste mucho lo de leer mientras veis la peli.

jueves, 1 de octubre de 2015

Everest, subir no era lo complicado

Con las películas basadas en hechos reales dramas siempre, acaben bien o mal, más importante que la calidad en si de la historia o de la fidelidad de la misma a lo que pasó es la capacidad de conectar, de empatizar con lo que estamos bien en la pantalla. Con "Everest" eso se eleva a la máxima expresión.
La trama es tan ligera que se centra en prepararnos para lo que tiene que tocarnos la patata y ahí llega el gran fallo de la cinta, que hay demasiado que contar para el tiempo del que se dispone. Entiendo que se quiso homenajear de alguna manera a todos y cada uno de los montañeros que sufrieron aquel descenso infernal pero es eso lo que hace que no podamos implicarnos personalmente con prácticamente ninguno de ellos.
No se puede decir que el reparto no haya dado lo mejor de cada uno pero es que disfrutan de tan pocos minutos y tan pocas líneas de diálogo que las capacidades de Jason Clarke, Josh Brolin, Jake Gyllenhaal y Emily Watson a pesar de quedar patentes, nos sentiremos como si nos dieran el azucarillo y nos lo quitaran cuando empezamos a apreciar el dulzor en nuestra lengua. Keira Knightley también está correcta y esta vez me gustó ver a un Sam Worthington actuando de verdad y no eso que hacía con los Titanes; vale, su papel es muy cortito pero realmente te lo crees como montañero y cuando el tema se vuelve más dramático da la talla.
Visualmente es un disfrute para los sentidos, con esa montaña que es a la vez tan hermosa y mortal, esto último algo que todos quienes se enfrentan a ella asumen y ese es un detalle que iremos comprendiendo sobre todo en la recta final del film. A ese respecto no deja de ser impactante ver cómo la competitividad hace que los diferentes grupos de escaladores tengan sus más y sus menos sobre quién o cómo debería acometer primero la ascensión pero luego en cuanto surge el más mínimo problema nadie piensa, simplemente actúan y se ayudan unos a otros con todas sus escasas fuerzas.
Creo que esa fue la clave que me hizo conectar a mi con la historia y que me ocasionó una tremenda angustia en los minutos finales en los que, al no saber nada de lo que sucedió en aquel mes de mayo de 1996, se me hizo tremendamente duro asistir a la lucha y el sufrimiento de unos seres humanos que eran menos incluso que hormigas frente a la fuerza de los elementos. El nudo en el estómago no me abandonó hasta que se encendieron las luces de la sala.
No os voy a engañar, esta no es una gran película en lo que se refiere a las interpretaciones, cosa que a muchos nos mueve a ir al cine por ver a este o aquel actor/actriz, ni lo es como biopic porque en ambos casos nadie tiene suficiente protagonismo para que cale en nosotros. Si conseguís meteros en la piel de todos a la vez, lo sé suena extraño y complicado, de esa entidad que es el grupo acabaréis sufriendo tanto como ellos, con ellos, si no, se convertirá en una cinta más porque objetivamente no es mucho más que eso. Es recomendable verla en el cine por la grandiosidad de los paisajes y la verdad, algunas escenas me habría gustado disfrutarlas en VO porque si ya me parecieron desgarradoras dobladas, prefiero ni imaginar con esa Emily Watson en plenitud que solo disfrutamos en unos pocos compases del cierre del film.

miércoles, 1 de abril de 2015

Nightcrawler. Véndete a ti mismo.

Dan Gilroy, director y guionista de la película de la que hablamos hoy, trata de meternos en la piel de un personaje autodidacta y sin escrúpulos que ya nos muestra sus cartas en el primer minuto de la película aunque lo que no nos esperamos es que, en determinados momentos, las imágenes que van a pasar ante nuestros ojos van a ser tan incómodas de ver y no por la dureza de las mismas, que algunas la tienen y mucha, sino por la manera de actuar de Lou Bloom/Jake Gyllenhaal, que al menos a mí me hacía tener ganas de apartar la mirada en más de una ocasión por lo que me repugnaban sus actos, pero a la vez quería seguir mirando para deleitarme con la maravillosa interpretación de este joven pero enorme y poco reconocido actor.
Todos hemos visto en los telediarios esas noticias de sucesos o aun más en programas de esos de "impacto" imágenes en las que, ni corto ni perezoso, el cámara nos enseña incluso a la víctima del accidente o lo que haya sucedido agonizando y nos avisan con eso de "Las imágenes que les vamos a mostrar pueden herir su sensibilidad". "Nightcrawler" nos habla de eso, de cómo los periodistas o reporteros consiguen esas imágenes y cómo las venden luego al mejor postor, porque las audiencias mandan y el morbo vende, nos guste o no.
Quizá lo más sorprendente de esta película sea ver a una Rene Russo que de entrada no me pegaba nada ahí pero que luego va de menos a más y que nos hará plantearnos, su alter ego en la pantalla, si personas como Bloom de verdad se crean a sí mismos o esos "monstruos" nacen al abrigo de otros mayores, dispuestos a cualquier cosa con tal de no perder su estatus. También, entre los pocos secundarios que desfilarán por nuestra pantalla, he de destacar a Bill Paxton, más que correcto como rival en la ficción y en la interpretación de Gyllenhaal y que también intenta, por todos los medios no perder su parte del pastel.
No deja de ser curioso para mí que, una película como esta, haya sido ninguneada por la academia en la medida en que lo fue. No solo porque para mí Gyllenhaal está al mismo nivel que Redmayne, para mí las dos mejores actuaciones junto a la de Simmons en lo que he visto de 2014, sino porque incluso como película estaba por delante, en mi modesta opinión, de "The Imitation Game" y de "La teoría del todo". No habría ganado, pero sin duda una nominación era un premio más que merecido para este pequeño film.
Una de las críticas más ácidas a la trastienda de los medios informativos que yo recuerde y que quizá adolece de una cierta falta de verosimilitud en determinados momentos cuando nuestro protagonista consigue grabaciones de maneras un tanto difíciles de creer, pero que entiendo que lo importante es que se nos muestra, una vez más, eso de hasta dónde están dispuestos a llegar algunos con tal de ser alguien o hacerse un nombre, porque pienso que Bloom quiere más eso y poder que el dinero en sí. Muy recomendable aunque no es una película fácil de "disfrutar" plenamente si ética y moralmente eres de los que nunca has cruzado o cruzarías determinadas líneas. Tremendamente maquiavélica.

martes, 4 de noviembre de 2014

Código Fuente. Ocho minutos para salvar al mundo.

Hoy os hablaré del segundo largo de Duncan Jones, director de Moon y que ayer tuvo su crítica en el blog. Se nota que el británico disfrutó aquí de un mayor presupuesto; ventajas de irte ya a los U.S.A. cuando has tenido un cierto éxito con tu primer trabajo.
Es ese hecho, el de tener más recursos, el que hace que el resultado con Código Fuente sea agridulce y notemos además la influencia de Hollywood. A lo largo de la crítica me iré explicando.
La premisa es interesante y en cierto modo nos recordará a "Deja Vu" de Denzel Washington, "Atrapado en el tiempo" con Bill Murray o la más reciente "Al filo del mañana" de Tom Cruise. Lo que las diferencia es que aquí el protagonista, Colter Stevens/Jake Gyllenhaal, es consciente casi desde el principio de que está viviendo un bucle temporal, pues descubriremos en los primeros minutos que forma parte de un proyecto militar destinado a acabar con la amenaza terrorista.
Stevens dispondrá de los ocho minutos previos al suceso que debe evitar en un tren que se dirige a Chicago para cumplir con su cometid. Como es de esperar, necesitará revivir ese momento en numerosas ocasiones para poder llevar su investigación a buen puerto y es aquí donde Duncan Jones nos sigue demostrando su gran manejo del ritmo y del género de thriller.
Para Stevens será imposible no empatizar con los viajeros, hasta tal punto que la historia acabará girando en torno a la relación entre él y una de las pasajeras, Michelle Monaghan, con lo cual salvar dicho tren se convertirá en algo personal para el militar.
Según evoluciona el film descubriremos que Stevens se encuentra en una especie de cápsula donde su única comunicación con el exterior se produce a través de una pantalla; al otro lado estará una mujer, también militar, interpretada por mi gran debilidad en los últimos dos años, Vera Farmiga.
Las interpretaciones de los tres actores principales son una de las ventajas del mayor presupuesto, pues Gyllenhaal nos presenta un personaje bien construido y cuya evolución a lo largo de la cinta será la que mayor variedad de registros tenga; Monaghan nos irá enamorando como corresponde a su rol, hasta quedar tan prendados de ella como el protagonista y Farmiga esta correcta como interlocutora ambigua que da, pero no termina de dar la información que le es requerida por Stevens cuando comienzan a surgir las dudas.
El ritmo es aquí mucho más frenético que en Moon, más al estilo americano, aunque el guión no trata de escondernos casi nada, más allá de lo estrictamente necesario para mantenernos pendientes de la pantalla, al igual que en la película mencionada. Es curioso, sin embargo, que Jones no toma parte en dicho guión y que es ahí, donde llega el mayor fallo de la película. Después de que nos hagan dar por sentado que ciertas cosas son así y no pueden ser de otra manera, nos "engañan" en el tramo final para darnos un final no amable, como el de Moon, sino un "happy ending" que no casa en lo científico, teniendo en cuenta que es ciencia ficción, con lo que nos habían explicado hasta ahora sobre el código fuente.
La conclusión es que estamos ante una historia entretenida y bien construida hasta que llega la parte final, pero que demuestra cómo algunos realizadores se "venden" demasiado pronto a la industria, porque estoy seguro que de haber dependido en mayor parte el guión de Jones, habría sido más redondo.
No es una mala película y no pierdo la fe en su director ni mucho menos, pero tengo la sensación de que algo que podía haber sido mucho mejor se queda en simplemente interesante.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Prince of Persia: Las arenas del tiempo. Mala adaptación, buena ración de aventuras.

No soy de los que se suele dejar llevar por el "hype" así que cuando hace unos años fui a ver la adaptación de "Prince of Persia" a la gran pantalla, en realidad no esperaba más que lo que me dio: acción, entretenimiento y un guión más bien flojito.
Una vez asumido esto, la película nos da eso durante gran parte de su metraje, con un Jake Gyllenhaal, o más bien su doble, haciendo acrobacias más dignas del Parkour del que hacen gala los protagonistas de la saga "Assassin's Creed" que del videojuego que adapta el film.
Desde los primeros minutos la cinta recuerda al cine de aventuras sin pretensiones de los ochenta, con el asalto a la ciudad donde reside la princesa Tamina/Gemma Arterton y que esconde mucho más que las riquezas evidentes que mueven a alguno de los líderes invasores.
Dastan/Gyllenhaal se verá obligado a huir en compañía de la preciosa Tamina y a partir de entonces nos embarcaremos en una serie de aventuras con sus consiguientes peleas y con la aparición de algunos personajes como Sheik Amar/Alfred Molina, un mercader sin escrúpulos que es para mi lo mejor del film y que con su manera de actuar y sus carreras de avestruces que al menos a mi me hacen reír con ganas. 
En cuanto a las actuaciones, poco se puede decir, ya que estas películas no suelen destacar por la calidad de las mismas. Gyllenhaal parece no creerse a si mismo en determinados momentos y además los personajes, y la película en general, se encuentran más en el terreno de la comedia de aventuras que del tono más serio y oscuro que esta saga de videojuegos ha presentado desde sus inicios. Arterton pone al servicio de la historia su belleza y una princesa que no es la típica fémina desvalida.
Mención especial de nuevo a Alfred Molina, que debió pasarlo en grande con ese esperpéntico personaje que brinda los momentos más hilarantes con diferencia de toda la película.
Ben Kingsley es probablemente el que mejor encarna a su personaje, más serio que los demás, pero que en muchos momentos queda desubicado entre tantos chascarrillos. Sin duda su presencia y saber hacer quedan patentes en cada producción en la que participa.
Harry Gregson-Williams, conocido también en el mundillo de los videojuegos por su participación en la saga Metal Gear, hace a mi parecer una banda sonora muy adecuada y solvente en todo momento teniendo en cuenta que se trata de una cinta de calidad media.
"Las arenas del tiempo" no es una adaptación de las mejores que se han hecho de un videojuego a la gran pantalla, aunque tampoco de las peores, en eso ayuda "Uwe Boll", y quizá se podía haber usado más y mejor el poder de la "Daga del tiempo", la cual cambia de manos tantas veces a lo largo de la peli que resulta exagerado. Aun así, tanto cuando la vi en el cine, como ayer cuando volví a disfrutarla en televisión me dejó con la misma sensación de haber pasado un rato muy entretenido, como con aquellas pelis que alquilaba a menudo en el videoclub en mi infancia.
Seguramente en manos de otra productora, en lugar de Disney, habría sido una película más cercana al espíritu del videojuego pero ya sabemos que siempre se busca llegar al máximo de público y eso hace que todo esté un poco descafeinado. Recomendada para cinéfilos que no sean excesivamente exigentes, para los demás quizá este príncipe sea una pérdida de tiempo.

miércoles, 2 de abril de 2014

Enemy o el día de la araña.

Hacía mucho que no veía una película de esas que sabes que te van a hacer pensar y devanarte los sesos para ver qué quería transmitirte el director.
Denis Villeneuve me cautivó con Prisioneros, donde también contaba con la presencia de Gyllenhaal, y en cuanto supe de su nuevo film tenía claro que lo vería en el cine.
Esta historia de dos hombres que comparten un físico idéntico y que se encuentran por una de esas casualidades que se dan en la vida necesita de toda vuestra atención durante los noventa minutos que dura (a mi me dio la sensación de ser mucho más corta lo cual da una idea de lo que me metí en ella).
Dos personajes con la misma apariencia, pero con vidas totalmente opuestas, aunque con la misma búsqueda, la de tu sitio en el mundo, cuando sientes que en tu vida hay cosas que faltan, que no cuadran.
En VOSE que es como he disfrutado esta proyección, es increíble la capacidad de Gyllenhaal para dotar de dos personalidades, de dos maneras de moverse, de gesticular, de hablar tan diferentes a los dos protagonistas, tanto es así que siempre tienes claro quién está en pantalla, sin ambigüedades.
Las féminas que interpretan a las respectivas parejas de los personajes masculinos tienen su importancia, también La Madre de uno de ellos, pero para mi quedan en un segundo plano interpretativamente ante la fuerza de Gylllenhaal.
Los momentos oníricos o alucinatorios, las conversaciones que parecen más intrascendentes, todo es crucial para entender o tratar de entender esta película.
He tenido la fortuna de contrastar mis teorías con otros colegas cinéfilos, lo cual me ha ayudado a entender mejor las partes que me tenían con mayores dudas y a darle nota a esta cinta, que sin ser para todos los paladares, yo recomiendo encarecidamente ver, porque pocas veces se arriesga a día de hoy con cosas diferentes y Villeneuve lo hace en Enemy.