
Cuando has visto, sin leer los libros, las primeras películas de "Los Juegos del Hambre" y te han gustado bastante e incluso te has tragado, en inmejorable compañía eso es cierto, una de las sagas de novelas para adolescentes más denostadas del siglo, "Crepúsculo", y no te ha disgustado, afrontas el visionado de "Divergente", primera entrega, cuya segunda parte está ya en cines, con esperanzas de encontrarte ante un entretenimiento digno de mención.
El primer y principal problema de esta película es que, usan la voz en off de la protagonista para explicarnos todo el tema, lo de la división de la sociedad en facciones/castas y supuestamente meternos en materia lo más rápido posible.
Entiendo que pese a eso han de explicar más cosas para que todos entendamos a la perfección de qué pie cojea cada grupo y eso pero claro... es que en eso se nos va como media película o más y sin que lleguemos a conocer en realidad qué funciones desempeñan realmente algunos como los de "Erudición" o "Verdad". Los primeros salen ahí con sus microscopios y tal pero no sabes si de verdad investigan algo de provecho o solo se "erudizan" porque si y los segundos tanto podrían ser jueces como estar haciendo una subasta...
Caso aparte serán los de la facción donde acabará entrando nuestra "Divergente" protagonista, los de "Osadía" que parecen un grupo de adolescentes a los que nunca sacan de casa y en cuanto ven espacio abierto corren como pollos sin cabeza y que se supone son el ejército de esta distópica sociedad pero que parecen más un club de "parkour".
En toda esta parte nada nuevo, con los chavales pasándolas putas para hacerse un hueco por encima de la línea roja que les separa de convertirse en miembros de pleno derecho de su nueva facción y que es donde empecé a ser consciente de que, como bien dice el amigo
@criticodebasura, todo o casi todo lo que pasaba en pantalla me dejaba bastante indiferente. No sé, no conseguí empatizar con ningún personaje lo suficiente para que de verdad me importara si le pasaba o dejaba de pasar algo... y eso en una película como esta dice muy poco de las situaciones que se nos presentan y de las interpretaciones del elenco.

En ese sentido es curioso ver a Shailene Woodley/Tris y a Ansel Elgort, hermanos en esta ficción y una de las parejas más adorables en "Bajo la misma estrella", casualidades del cine. Sé que no es lo mismo, pero la química que demostraban en el drama adolescente aquí brilla tanto por su ausencia que ni parecen familia. El resto de actores y actrices jóvenes son desconocidos para mi salvo un Miles Teller que ha crecido y de qué manera como actor en la magnífica "Whiplash" y que aquí es insoportable como "tocanarices" del grupo. Ninguno, ni los conocidos ni los desconocidos destacan. Luego tenemos a las ya clásicas, en este caso mujeres, talluditas y medio desaparecidas del panorama actual que no sé por qué razón acaban en este tipo de producciones, como son Kate Winslet, como actriz y aun más como mujer es un placer verla en pantalla, y Ashley Judd, que prometen mucho, sus personajes, en determinados momentos de la cinta, para acabar casi todo en agua de borrajas.


Si con algo me quedo es con las partes en las que someten a nuestra protagonista a las pruebas de aptitud, cuya realización me parece lo mejor con diferencia del film y no me refiero al juego de "captura la bandera" sino a los tests psicológicos, por llamarlos de alguna manera.
Otro aspecto destacable y que hace más ameno y entretenido el visionado es la banda sonora a cargo de "Junkie XL" con unas melodías muy acorde con ese futuro a caballo entre lo tecnológico y lo tradicional.
Veré la segunda parte porque casi siempre estas obras, tanto las literarias como sus adaptaciones al celuloide, suelen tener más chicha y más interés según avanza la historia y además ya no tendrán que perder media película en explicarnos, sin explicar mucho, cómo es ese mundo de ficción que se nos presenta en "Divergente".