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miércoles, 19 de agosto de 2015

White God, por mucho que lo intenta, no escapa de los tópicos del cine europeo independiente

A diferencia de mucha gente, yo soy de los que dicen que el cine independiente no es muy lo mío, pero aun así siempre que puedo intento acercarme a él y encontrar obras con las que poder identificarme. Por eso, cuando vi que en mi cine habitual traían, con cierto retraso, esta atípica cinta húngara, no quise perder la oportunidad de ir a disfrutarla en sala.
Si uno se fija en la sinopsis espera ver algo diferente, original pero lo cierto es que desde el principio encontramos demasiado terreno conocido en lo que a cine del viejo continente se refiere. Familia disfuncional, drama juvenil y todo eso que parece imprescindible en estas producciones por mucho que quieran convencernos según avanza de que hay algo de terror aquí.
La mejor actuación no es la de un ser humano, aunque la niña protagonista es de destacar, sino la de un perro, Hagen, que tiene unos minutos, mientras se acostumbra a la soledad del abandono, en los que transmite una cantidad increíble de sentimientos. En ese sentido, me quito el sombrero.
El problema llega cuando el film quiere ser una mezcla de "Cujo" y "El amanecer de los muertos" —el remake, no la original— porque ahí es donde empieza a convertirse progresivamente en ridícula. Hay unas cuantas escenas en las que lo único que veremos es a los cánidos correr como pollos sin cabeza y más aun cuando el pistoletazo de salida lo da una escena que roza el gore para luego pasar a esa especie de maratón perruna donde no se acaba de tener claro el objetivo final de la trama.
En mi opinión el guión comete un fallo garrafal y es el querer tener siempre una idea subyacente en vez de centrarse en intentar asustarnos de verdad. Me refiero a que parece que sea necesario denunciar algún tema o que tenga un sentido más profundo y al final lo que consigue eso es que el experimento les salga bastante mal, rematándolo con un final que, bueno, no diré en qué cuento se basa porque sería un destripe bestial pero que se veía venir desde el principio y que también roza lo estrafalario.
Pensé que sería el único en mi pequeña ciudad que estaría en aquella sala y me llevé una sorpresa cuando entró otro hombre, también solo, y más aún cuando quienes se sentaron un par de filas detrás de mi sonaban como una abuela y su nieta. Intuyo que o no sabían lo que iban a ver o incluso se equivocaron de sala pero lo cierto es que el primero duró poco más de cinco minutos y las féminas no estaban en sus asientos cuando salieron las letras de crédito y me dirigí a la salida. Por lo tanto, si leéis la sinopsis antes de ir, no tengáis muchas esperanzas de que coincida mucho con lo que vais a ver y, si sois de los que miráis un cartel sin saber nada de la película y os metéis a saco en la sala con críos, tened claro que esta no es una cinta para ellos.
Nota: 4

domingo, 26 de julio de 2015

The Tribe, no es originalidad todo lo que reluce

Cuando te advierten de que una película se te puede hacer larga y además sabes que es la primera donde los actores actúan íntegramente mediante el uso del lenguaje de signos, esperas que sea por eso precisamente, pero hay muchas películas que prescinden del sonido de las voces y se te pasan en un suspiro.
"The Tribe" es larga, dos horas, y se te hace larga lo cual no dice mucho en favor del equipo tras la misma. Supongo que debieron pensar que el hecho de que toda la comunicación entre los personajes fuera a través de lenguaje de signos ya le daba suficiente originalidad e interés. El problema es que estamos ante un film tremendamente repetitivo en el que nos enseñarán una y otra vez las mismas o similares situaciones que además no tienen nada de nuevo. El tema de los delincuentes adolescentes es otro de tantos que ya hemos visto en muchas ocasiones y con mucho mejor resultado en el cine y en series de televisión.
Además de eso, el director tira del recurso fácil del morbo, tanto sexual como en lo referente a violencia, aunque esta última no es tan abundante como me esperaba por algunas opiniones sobre la película y es fuerte de verdad cerca del final porque la cámara se acerca un poco más a la acción pero ver, lo que se dice ver, veréis más brutalidad en cualquier episodio de "Spartacus" en diez o quince minutos. Quizá el problema sea que algunas de las peleas se ven rodadas de manera bastante pobre y poco realista y porque además, los personajes reciben leches a mansalva y no dicen ni pío; alguno me dirá que es porque son sordomudos pero, que yo sepa, sonidos guturales al menos pueden hacer y encima luego si al director le cuadra, hay momentos en que si que gritan o se quejan; otros me dirán ahora que es un recurso pero no sé, el problema es que para mi no es creíble que te estén dando una paliza de muerte y ni un quejido pero luego se oigan otras cosas, por no hablar de que cuando un sentido se atrofia los demás se desarrollan en mayor medida y hay una escena en ese sentido que es bastante ridícula.
Ahora llego al punto que me ha hecho finalmente suspender a la película, la cual inicialmente iba a tener un cinco y se trata del final. Si esta cinta ucraniana hubiera sido un slasher o una de terror pues hasta diría que perdono esa licencia del guión, pero en un drama como este me parece una tomadura de pelo que se nos enseñe una cosa y como luego eso desaparece de pantalla, el director pueda hacer lo que le conviene para seguir tirando del morbo.
Es muy difícil disfrutar plenamente de un film en el que los actores interpretan más con las manos que con su rostro o con el resto de su cuerpo y aunque eso sea original, el resto de la historia no lo es, con lo cual un único elemento no es suficiente para que yo me pueda quedar conforme con dos horas de situaciones repetitivas y de pandilleros juveniles. Quizá algo mejor estructurada y con una trama menos simple habría sido una experiencia más satisfactoria pero para mi no pasa de anécdota.
Nota: 4

sábado, 11 de julio de 2015

Goodnight Mommy, que sueñes con los angelitos.

Gracias a la participación en el reciente Atlántida Film Fest de Filmin como blog jurado de los Blogos de Oro pude disfrutar de esta película que por lo que vi, estuvo presente en Sitges. Reconozco que a mi el terror me encanta y sobre todo cada vez más este más realista, que tira poco o nada de lo sobrenatural o de cosas cogidas por los pelos de un calvo, y que resulta mucho más inquietante porque, quién sabe si algo así puede estar pasando en algún lugar del mundo en ese mismo momento.
Esta pequeña cinta austriaca nos mete el mal rollo en el cuerpo desde el principio gracias sobre todo a la música que acompaña a los primeros devaneos de los chavales por nuestra pantalla.
No esperéis que esa sea la tónica porque los próximos minutos serán como de preparación para lo que luego está por venir. Si hay alguna película que podamos definir como un crescendo sin duda esta lo es. Primero veremos cosas que nos incomodarán, que nos harán dudar acerca de si nos ponemos de un lado o de otro, pero poco a poco, todo se volverá tremendamente duro y enfermizo, llegando a ser un film muy poco recomendable, por lo que se ve, que es muy duro,  aunque queda muy lejos del gore más habitual. O sea, aquí hay sangre, si pero en realidad no es que se deleiten en el detalle de enseñarnos cada corte o cada ensañamiento que se produzca, esta es de las que se ensaña con la mente del espectador. Porque todo lo que se ve es muy realista, muy creíble. 
No es que haya ningún personaje del que se pueda decir que te puedas realmente identificar con él, aunque realmente solo la madre y sus dos hijos tienen peso en pantalla, pero si que puedes empatizar con algunas reacciones y situaciones. Los niños para mi de lo mejorcito que he visto en películas del género en mucho tiempo y consiguen inquietarte de tal manera que en ocasiones no sabes qué esperar cuando inician algo.
Entramos un poco en la percepción del mundo que pueden tener esos pequeños seres que, al fin y al cabo, no dejan de ser personas, algo que olvidamos en muchas ocasiones. Lo que para nosotros parece una realidad cierta e indudable, para ellos puede ser más difícil o incluso imposible de asimilar, de procesar.
Espero haber sido capaz de no destriparos nada y de dejaros claro lo que he sentido con esta película porque al mismo tiempo me dejó mal cuerpo y buen sabor de boca, esto último porque creo que se demuestra una vez más que, con pocos medios, y cuidado del detalle, se puede conseguir que una historia poco original en el fondo nos mantenga pegados a la pantalla. También os diré que tiene para mi uno de los mejores giros de los últimos tiempos aunque ya sé que habrá quien diga que ya se lo olía en cuanto salió el título de la película. Abstenerse de verla personas especialmente sensibles.

sábado, 27 de junio de 2015

Violet. Sección oficial del Atlántida Film Fest

¿Quién no ha sufrido una pérdida de un familiar o de un ser querido y le ha sido difícil aceptarlo, asumirlo? De eso trata "Violet", única y exclusivamente de eso, plasmado en la figura de Jesse, un adolescente que además de perder a su hermano presenció su muerte.
Pienso que no es un error de Bas Devos, director y guionista, el querer centrarse únicamente en esa fase de aceptación, que es sin duda la más difícil, ya sea cuando hay una muerte o cuando tenemos un problema serio como la depresión o una adicción, lo que si veo equivocado es que todo se nos transmite de una forma demasiado impersonal. No hay verdaderas reacciones emocionales de nadie, incluido el protagonista hasta muy avanzada la película, lo cual hace muy complicado identificarte con lo que estás viendo, máxime cuando hay momentos de imagen fija o de cámara en movimiento en los que no sucede absolutamente nada.
Devos es tan aséptico en su narración, que cuando usa imágenes o escenas determinadas para impactarnos, para que permanezcan en la retina sientes que va por el camino fácil. A eso también ayuda muy poco los diálogos, no por escasos, que lo son, sino porque no nos aportan nada de cara a conocer qué sentimientos, qué ideas rondan por la cabeza del chaval. Puedes imaginártelos claro, porque viendo la cinta deben resultar obvios pero creo que todo es demasiado contemplativo y se abusa de los chavales haciendo virguerías con sus bicicletas, hasta tal punto en que hay momentos donde tienes la sensación de estar viendo un vídeo que alguien cuelga en las redes sociales para enseñar lo que ha estado haciendo con sus colegas.
Casi diría que esta ha sido la película que más sensaciones encontradas me ha producido a la hora de valorarla porque por un lado es tremendamente lenta y es muy difícil conectar con lo que está pasando en pantalla, mientras que por otro Bas Devos ha arriesgado mostrándonos a unos jóvenes y a una familia que no saben muy bien cómo reaccionar pero que no cae en lo típico de enseñarnos a chavales cometiendo excesos; no hay violencia al uso, no hay drogas, sexo o alcohol, no hay una espiral de autodestrucción que habría sido lo más sencillo y eso es para mi un mérito en una época en que el morbo es lo primero en cualquiera de sus vertientes.
Recomendar este film es tan complicado como con la mayoría de las que estoy visionando en el festival pero cuando menos me ha generado el suficiente interés por su director como para darle una oportunidad a sus próximos trabajos.
Nota: 5

sábado, 31 de enero de 2015

La caza. Las balas eran de fogueo.

Una de las peores cosas que hay es que lo que han dicho los demás te genere grandes expectativas con una película. No siempre hace que te parezca peor pero suele ser difícil que a ti te resulte esa obra maestra o ese gran film que muchos te hayan vendido. Anoche dudaba entre verme "It", la adaptación de la novela de King, o alguna otra y como empecé tarde pues me decanté por "La caza", la cual me recordó @Zinefilia en twitter y que tenía pendiente hace mucho.
Entiendo que el cine nórdico tiene su propio ritmo, supongo que al danés lo podemos considerar así, pero ¿de verdad es necesario contar todo de manera tan lenta? Aburren hasta a las cabezas disecadas que tenían en una de las casas de la película. Podría decir que la película no tiene ritmo pero si, lo tiene, uno muy lento, demasiado lento.
Esta cinta es un telefilm que parte de una premisa que se origina de una de las maneras más ridículas que he visto, con esa escena de los chavales con el Ipad. Encima la premisa está tratada y retratada en más telefilms y películas que veces ha ido la Esteban a Sálvame. Vamos que de novedad poca o ninguna y la verdad, para cosas similares me quedo, y por mucho, con "Prisioneros", donde además de los protagonistas, el resto del reparto mantiene el tipo también.
Porque si, en esta película se salva interpretativamente Mads Mikkelsen, bueno, no solo se salva sino que está sobresaliente. Sin él, esto no habría sido más que una película que habrían traído los de "Antena 3" para la sobremesa de los fines de semana y que no habría llegado a la carrera por los "Oscar" ni de broma. El resto de actores y actrices no voy a decir que sean nefastos pero salvo un par, dan vergüenza ajena más de una vez y más de diez. La escena del supermercado por ejemplo si no fuera por Mads me habría ocasionado hilaridad más que sufrimiento.
Habrá quien me diga que es una película que hace pensar y no digo que no lo haga, sobre todo te hace pensar lo dispuestos que estamos a olvidarnos de la presunción de inocencia, sin dar siquiera oportunidad de explicarse al presunto delincuente y en la parte final lo hipócrita que es la gente. Pero que una historia te haga reflexionar un poco no la hace una especie de joya como parece que fue para la mayoría de la crítica y los espectadores, casi un ocho de nota media en "Filmaffinity" me hace preguntarme si yo soy un bicho raro, como esos pocos críticos profesionales que también la tachan de telefilm o si es que ha pasado como con "Boyhood" o "Perdida" el año pasado, que nos las vendían como obras maestras, hay demasiadas cada año, y esa era la letanía de muchos en las redes sociales. Vaya por delante que no estoy diciendo que todos le hayan dado una nota alta influidos por el entorno, pero de verdad, yo no he sido capaz de ver las maravillas de este film, más allá de su protagonista que está magnífico.
Un tema demasiado recurrente, un reparto que deja bastante que desear se ven contrarrestados por una dirección y un actor de los grandes en estado de gracia que hacen que este aburrido drama de dos horas apruebe por muy poco en el Motel. Yo solo la recomiendo por ver a Mikkelsen, por lo demás, totalmente olvidable para mi.
Nota: 5

domingo, 30 de noviembre de 2014

Brick Mansions. Clase teórica de "Parkour".

No soy un gran admirador de "A todo gas" como saga ni de Paul Walker como actor, pero aprovechando que anoche ponían "Brick Mansions", primera obra póstuma del tristemente fallecido actor, me dispuse a verla. Un sábado por la noche suele ser buen momento para esas pelis de acción sin chicha, en lo cual son especialistas los franceses, espectáculo, vacío, pero espectáculo en lo que a la realización de la acción se refiere.
Desde el principio eso es lo que vais a encontrar, con una escena inicial, quizá demasiado larga, pero adrenalínica donde veremos todas las maneras en que se puede escapar de tíos armados hasta los dientes usando el "parkour". Lo mejor es que estas escenas están rodadas de tal manera que te quedas con casi todos los detalles y piruetas que realiza el actor, algo que es de agradecer.
Una distópica Detroit es la que nos presentan en esta historia en la que los malos/pobres, viven en una urbanización que se llama "Brick Mansions", de ahí el nombre de la película, que es donde se desarrollará la práctica totalidad de la trama. Bueno, no es que en realidad haya demasiada trama, hay por ahí un rey del crimen negro que domina el cotarro, que tiene movidas con uno que también vive ahí y que está hasta el moño de que se vendan drogas y eso. Éste último es francés, cosa que dejarán claro llamándole "franchute" en numerosas ocasiones, Paul Walker se ceba con él en eso. Pues lo dicho, drogas, movidas de machotes, Walker haciendo de policía y, ah si, una bomba que Paul ha de ir a buscar al interior de la "civilizada" urbanización.
La sucesión de escenas de acción sin sentido es entretenida pese a que no acabas de entender muy bien cómo los malos pueden ser tan estúpidos, o cómo hay personajes que son capaces de dar a una mosca con un rifle de francotirador y luego fallan con un blanco de metro noventa y cien kilos de peso... Para mi resulta épica la manera en que Walker es capaz de fugarse de los sitios y arrancar volantes de coches cuando es de los más tirillas de toda la peli... exigencias del guión.
Una cosa de la que te das cuenta visionando esta cinta es de que puedes perderte diez minutos o estar a otras cosas y no te pierdes nada, porque... no pasa nada en realidad. La parte importante del guión en si no creo que ocupara más de diez o veinte líneas, me refiero a donde te cuentan algo de lo que pasa.
Los últimos compases son los que le dan ese plus de ridiculez al asunto con unos personajes que de repente empiezan a deducir mil cosas como si de un buen thriller se tratara y le abren los ojos al prota, el cual ve que no todo era como él pensaba. Eso en unos, no sé, cinco minutos que es donde Besson, guionista, trata de darle sustancia a una película totalmente vacía.
"Brick Mansions" va más allá del encefalograma plano y demuestra que algo puede entretener pese a ser nefasto, porque la película lo es, pero lo bueno es que no se toma en serio a si misma y eso la hace soportable, que no recomendable. Que esta sea una de las cartas de despedida de un actor como Paul Walker que, por otra parte, tampoco en esa faceta demostró mucho más, hace que entienda cada vez menos que cuando falleció, se le tratara casi como a un grande del cine. Que nadie me malinterprete, siempre es una lástima que una persona se vaya tan joven, pero de ahí a endiosarlos así...
Nota: 3

sábado, 4 de octubre de 2014

La isla mínima. Maximizando los recursos.

Un hermoso plano cenital de las marismas y una preciosa melodía nos reciben en el inicio de nuestro viaje a la España profunda de los inicios de la democracia...
Así empieza "La isla mínima" de Alberto Rodríguez, un director del que no he visto nada más que esta película que estas semanas está en boca de todos, y con merecimiento me permito añadir.
Que este film funcione tan bien desde sus primeros compases se debe, además de a la labro del director, al genial trabajo de Raúl Arévalo, impresionante su gran variedad de registros, y Javier Gutiérrez, el cual me ha sorprendido de una manera espectacular porque lo he asociado siempre a otro tipo de interpretaciones menos serias, por decirlo de algún modo. Su intensidad en determinadas escenas es de lo mejorcito que he visto en cine español y, antes de que me lapidéis, no he visto demasiado y cuanto más veo, más me doy cuenta de que eso ha sido un error. Simplemente había que buscar más allá de lo que siempre nos meten hasta en la sopa.
Del resto del reparto quiero destacar a Nerea Barros y Antonio de la Torre, tan creíbles como padres de las chicas desaparecidas, que, sobre todo ella, parece una mujer sobrepasando los cuarenta y castigada por la dura vida rural, siendo mucho más joven.
Y ahora vienen los "palos" en ese aspecto. Habiendo visto hace poco "El Niño", me gustaría que alguien me explicara en qué parte del camino se dejo olvidada Jesús Castro la capacidad de actuar. El chaval es muy guapo y tiene unos ojazos, pero me resulta "gracioso" que a Mario Casas, que poco a poco va evolucionando, y que además tiene algo que da en cámara que no se aprende, se le haya crucificado como se ha hecho y con este parece que haya más manga ancha. Casi siempre el mismo gesto de malote y esa mirada intensa que quizá aprendiera viendo Zoolander... ¿la habrá bautizado también como hacía Ben Stiller?
Pese a que no controlo lo suficiente de aspectos técnicos como la fotografía, el vestuario, etc, me parece que "La isla mínima" es sobresaliente en ese aspecto. Las localizaciones, la manera de comportarse de los lugareños, cómo sobrellevan el cambio de dictadura a democracia los españolitos de a pie, todo me parece trasladado a la gran pantalla de una manera espectacular, demostrando que sabemos hacer "CINE".
Mención especial para la banda sonora de la mano de Julio de la Rosa, de nuevo sin necesidad de estridencias y con una cadencia pausada pero atrayente igual que el guión, cuya historia, sin ser original, si que está bien construida y te mantiene con la incertidumbre de muchas cosas casi hasta el final.
Bien interpretada y mejor rodada, "La isla mínima" supone quizá la consagración definitiva del thriller en España como una opción de éxito en taquilla y un desafío para muchos actores y actrices a quienes quizá, no se les da la oportunidad de explorar otros registros por el poco riesgo que asumen las productoras más allá de la comedia o el drama.

martes, 16 de septiembre de 2014

El Niño. El guión lo tiraron al agua cual fardo de hachís.

Daniel Monzón había dado en el clavo con "Celda 211", lo cual, unido a la presencia de nuevo de Luis Tosar, hacía que las ganas de ver "El Niño" estuvieran más que justificadas.
Está claro que son cada vez más los directores que tratan de hacer un cine más parecido al hollywoodiense, en lo referente al espectáculo y al entretenimiento puro y duro. No se acaban de perder las raíces nunca, pero es de agradecer disfrutar de una producción como esta, tan cuidada en lo visual y con muchas escenas que son adrenalina pura.
Pero... si, siempre hay un pero, pese a que es un film entretenido tiene para mi dos fallos principales; hablemos de ellos.
Para empezar el reparto tiene muchas caras bonitas pero anda muy cojo en lo que a interpretación se refiere. Luis Tosar está muy bien, sobre todo en determinados tramos de la película, aunque me esperaba más de él. El problema es que el protagonismo recae en la historia de "El Niño", interpretado por un Jesús Castro que es un bombón, eso salta a la vista, pero que no termina de cuajar en ningún momento, recurriendo muchas veces a la misma expresión facial tipo "ahora me enfado y no respiro". En las escenas de acción es pasable pero creo que le queda aun mucho camino por delante.
Del resto de actores todos muy irregulares, por momentos creíbles, por momentos parecía que ni ellos se lo terminaban de creer demasiado.
El otro fallo lo veo en un guión que quiere contarnos tantas cosas, sin profundizar demasiado en ellas, que nos tiene dando bandazos hasta que llega el punto de inflexión de la trama, cuando falta una media hora para que acabe la cinta, y es donde volvemos a encontrar algo del Daniel Monzón de "Celda 211".
 Y es que, por lo que leo de críticos profesionales, parece que este nuevo taquillazo del cine español sea el no va más, pero para mi le ha faltado chicha, originalidad y pasión. Si te fijas un poco, la historia casi no importa, o más bien, no te importa lo que les pasa a los personajes, porque cuando no hay acción en pantalla, —las persecuciones son sublimes, eso hay que reconocerlo— todo flojea un poco salvo un par de escenas más intensas, protagonizadas por Tosar.
En resumen, es una película disfrutable, entretenida, pero que se queda muy en la superficie de los temas que trata. La documentación sobre como actua la policía en el estrecho será genial, no lo niego, pero con lo que dura, podían habernos mostrado mucho más del mundillo de las drogas, o un romance que de verdad nos llegara al corazón.
Visualmente impactante pero creo que disfrutaré más con "La isla mínima" que me atrae mucho más que esta que acabo de criticar.

martes, 9 de septiembre de 2014

Locke. Hay decisiones que cambian tu vida para siempre.

Locke ha sido una de las pocas películas que he ido a ver en este 2014 sin saber absolutamente nada de su argumento, casi sin haber visto ni su poster, y como en las ocasiones anteriores me ha sorprendido, y no solo eso, sino que me ha parecido una de las mejores, si no la mejor película que he visto este año en el cine.
Es una pequeña gran película que empieza, tras el único momento en que vemos al protagonista fuera de su coche, con algo tan nimio como es un cambio de dirección en un cruce entre calles, plasmado con el indicador del mencionado vehículo.
Ivan Locke/Tom Hardy toma una decisión en el último instante, antes de que el semáforo se ponga en rojo y nos conduce a un viaje intenso emocionalmente. Esa fuerza es sin duda mérito casi en exclusiva de Hardy, genial en su interpretación, desgarradora por momentos y que nos muestra a un personaje arrogante y frío en ocasiones; cariñoso y sensible e incluso, según quien sea su interlocutor, rozando la demencia.
El resto del elenco no aparece en pantalla, puesto que únicamente se comunicarán con nuestro protagonista a través del teléfono móvil de este. En todo caso, y habiendo disfrutado de la película en VOSE, son todos el contrapunto perfecto a Locke, transmitiéndonos de manera sublime un sinfín de emociones con sus voces.
No he podido evitar pensar en Pontypool, incluso durante el visionado del film, porque, pese a la temática, nada que ver una película con otra, si que se basan en esa sensación claustrofóbica que causan a espectador y porque el único contacto de los protagonistas con el exterior es por medio de llamadas telefónicas.
La banda sonora, de mano de Dickon Hinchliffe, quizá no sea de las que pasen a la historia, pero es perfecta en una cinta donde todo el peso recae en el buen hacer de un único actor en pantalla. Nada de fanfarrias ni estridencias, simplemente acompaña suavemente a lo que pasa frente a nuestros ojos.
Steven Knight, director y guionista, consigue que su historia y su manera de dirigir hagan que nos resulte interesante una película que es 100% interpretación, pues la única acción que veremos serán los adelantamientos que realice y sufra Locke. Buried, otra cinta con desarrollo similar, me resultó mucho más aburrida, mientras que Knight ha conseguido atraer mi atención de principio a fin.
En un plano más personal, la historia me ha llegado muy dentro, porque mi vida y mi forma de ser tienen ciertas similitudes con las del protagonista. Entiendo perfectamente su motivación principal y comparto las razones que le llevan a tomar la decisión que da sentido a la película. No puedo explicar nada más sin destripar así que ahí queda eso.
Como suele pasar con estos films un tanto diferentes o atípicos, Locke no es para todos los paladares y es muy posible que a más de uno le resulte aburrido, o incluso un "coñazo", porque es una "road movie"sin acción, con la pausa de un drama de los duros. Knight nos da ciertos descansos pero es una historia tremendamente triste en cuanto se piensa un poco sobre los asuntos que se tratan a lo largo de su escaso pero adecuado metraje.
Si eres capaz de ver todo tipo de cine y te gusta experimentar cosas diferentes es una gran oportunidad para hacerlo y para ver la mejor interpretación del año hasta la fecha, Tom Hardy lo ha bordado.

jueves, 24 de julio de 2014

Piensa bien a quien abres tu puerta.

Cuando me dispuse a ver "Déjame entrar" se instaló en mi el recelo típico que me ronda cuando la película tiene tan buenas críticas de público y profesionales como pasa con esta cinta sueca.
Está bien dirigida por Tomas Alfredson y el guión aborda el tema de los bebedores de sangre de una manera original, porque niños vampiros hemos visto, pero que sean protagonistas absolutos de un film sobre estos seres de la noche, eso si es novedad, al menos para mi.
El inicio de la historia te da ciertas esperanzas de ver algo entretenido cuando Oskar, el prototipo de niño solitario e incluso acosado por sus compañeros del colegio, conoce a Eli, una hermosa niña que solo sale de noche.
Acabarán forjando una amistad que será el epicentro de la trama y que en ocasiones decae puesto que la química entre los dos niños protagonistas tiene para mi altibajos que hacen que no te metas del todo en su historia. 
Una gran fotografía y unas actuaciones aceptables del resto del reparto no son capaces, por desgracia, de superar el mayor lastre de esta producción. El ritmo lento lo esperaba y es muy habitual en los films de vampiros de cierta calidad de los últimos años, pero por momento me llegó a resultar tediosa e incluso se me hizo un poco larga.
¿Es "Déjame entrar" una mala película entonces? En realidad no. Tiene una atmósfera adecuada, una historia con cierto punto de originalidad y unos niños que no durante todo el metraje, pero que si consiguen transmitir cómo evoluciona esa amistad a amor adolescente. Pero el cine ha de entretener también y conmigo esta cinta no terminó de conseguirlo.
Para vampiros con cierta clase me quedo con Byzantium y Solo los amantes sobreviven. Que pese a ser también muy lentas, sobre todo la segunda, mantuvieron mi interés durante todo el visionado.
Está claro que no siempre a todos nos gusta lo que a la mayoría. Ahora me queda ver el remake hollywoodiense porque igual yo soy de esos que disfrutan más de su gusto por la espectacularidad que por el cine europeo más tendente al intimismo.
Nota: 6