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jueves, 18 de febrero de 2016

El Chico, aprendiendo lo que es importante en la vida

Quien nos lo iba a decir, incluso con el cine mudo nos hemos atrevido, aunque hemos de reconocer que la decisión viene tomada como consecuencia de la petición de nuestro seguidor y fiel lector Barry. Cinéfilo y friki del telesketch como pocos, nos solicitó el visionado y posterior crítica de esta gran joya del cine mudo del insuperable Charlie Chaplin. Nunca habíamos disfrutado de esta cinta que sin duda nos ha llegado a emocionar. El grotesco vagabundo que sin comerlo ni beberlo se encuentra con un bebé en los brazos y del que decide hacerse cargo, no solo desprende una enorme ternura, sino que nos muestra que no son necesarias demasiadas cosas para sentirse la persona más rica del mundo si se desprende amor a espuertas. Muchas veces la necesidad de amar es tan abrumadora que incluso un pequeño y desconocido ser se convierte en el objeto de nuestro amor. Sus ingeniosos golpes de humor, al fin y al cabo es una comedia, atenúan de algún modo la miseria de nuestros protagonistas. Sin embargo la vida en sus vueltas, en ocasiones inmisericordes, nos lleva por derroteros desconocidos haciendo que incluso en medio del infortunio nos llevemos maravillosas sorpresas cruzando en nuestro camino a personas fascinantes que llegarán a formar parte de nuestras vidas o dando ese giro que hace falta para ser completamente felices. Mi vida dio un giro de noventa grados cuando te conocí y sin duda terminará el giro de ciento ochenta grados que hará perfecta nuestra circunferencia.
Pues si cariño, generalmente no se me olvida cuando nos han hecho una petición y menos aun si se trata de alguien como el gran @BarrySpawn88 una enciclopedia andante del cine de todo tipo y calidad. Él sabe por qué digo esto último jejeje.
Si la memoria no me falla creo que lo único que he visto de la época del cine mudo fue hace unos años "El maquinista de la general" que me encantó. Y es que el cine si es bueno de verdad, no entiende de épocas ni de técnicas y te hace sentir, como lo ha hecho esta pequeña, por duración y modestia, obra de arte del celuloide del, también pequeño de tamaño, gran Chaplin.
Además de los geniales gags, sobre todo las persecuciones, si hay algo con lo que me quedo es con la música, a cargo también del propio protagonista y con el niño, que consigue estar a la altura del vagabundo más famoso de la historia del cine. Consiguen ambos ser tiernos en todo momento, con un humor blanco que no necesitaba de zafiedades pero que también sabía ser muy irónico y hacer que para el espectador fuera amable el visionado de una historia que en realidad tiene mucho más de drama que de comedia a pesar de que la película sea de este último género y nos haga reír como muchas intentan hoy en día y no consiguen.
Al igual que mi amada Sra. Purgatorio no puedo hacer otra interpretación de lo que vimos que no sea la de que para ser feliz no se trata de cuánto se tiene, sino de la calidad de lo que se tiene. El dinero es algo imprescindible para subsistir y para obtener parte de la calidad de vida necesaria pero, además de esa parte material, existe una emocional que es de la que hoy parecen olvidarse la mayoría. Por poneros un ejemplo, el Motel está menos activo y cuando lo está casi nunca nos acercamos a cifras que hubo el año pasado en verano pero yo me siento más feliz y completo ahora, como se sentía ese niño con el único padre que había podido conocer.
Totalmente recomendable para todos y como ya sabéis, si hay alguna película de cine clásico que os gustaría que estuviera y sobre la que aun no hayamos opinado no tenéis más que decirlo, que para nosotros no hay nada mejor que acurrucarnos así bien pegaditos a disfrutarlas para luego plasmar aquí lo que sentimos.

jueves, 7 de enero de 2016

El apartamento, la comedia más dramática que hemos visto

Según la crítica de la época, "una de las más sutiles comedias que  Hollywood ha realizado". Calificar esta película de comedia me parece algo más que atrevido, ya que es difícil ver la comicidad aunque sea con sutilidad. Es lamentable y patético el que un hombre débil y pusilánime no sea capaz de defender sus derechos frente a sus superirores consintiendo que su apartamento sea utilizado como picadero para sus "respetados" y casados jefes, mientras él pasa sueño y frío en la calle. También es atrevido tildar a esta cinta de comedia cuando nos habla del suicidio y de intentos de suicidio a causa de amores imposibles, y no creo que esto sea algo sobre lo cual bromear. Con todo esto no estoy queriendo decir que no es una buena película, por supuesto que no, era de esos clásicos imprescindibles que mi querido Sr. Purgatorio tenía que disfrutar conmigo, una obra maestra que ningún amante del cine clásico se puede perder.
Shirley MacLaine está soberbia en su papel de ascensorista en un edificio lleno de oficinas de agentes de seguros y enamorada del hombre equivocado. Y por supuesto Jack Lemmon en el papel protagonista con su vis cómica casi inherente en él, que a pesar de eso difícilmente te arranca siquiera una sonrisa. Por desgracia para él se enamora de la amante de uno de sus jefes. He visto esta película unas cuantas veces y con la premisa en mi mente de que era una comedia, pero disiento completamente. La película es magistral y absolutamente recomendable pero critico el que esté clasificada dentro del género de la comedia, para mí es un drama. Por suerte en nuestro apartamento ni pasamos frío ni sueño porque tu calor me hace tener los sueños más dulces.
Para sueño dulce hecho realidad el estar contigo y sin tener que aparentar lo que no se es para contentarte, que es para mi en definitiva de lo que habla esta gran película sobre la que yo tampoco puedo aceptar que se califique como algo cómico. Todo el mundo habla de esa sutilidad pero la verdad, yo solo la veo en un par de escenas al principio y poco más; luego tiene algunos instantes sueltos que pueden dibujarte una sonrisa pero se trata sin duda de un drama.
Hoy en día diríamos que el personaje interpretado por Jack Lemmon es un "pagafantas", pero él lo es en un grado superlativo porque no se limita a hacerlo por intentar conseguir una mujer y, a pesar de que eso sea lo que nos dan a entender, tampoco es del todo por medrar en el mundo laboral. Si profundizamos un poco nos damos cuenta de que más que pusilánime, Baxter es de esas personas que sienten una necesidad enfermiza de ser aceptado y que es capaz de hacer lo que sea necesario para ello. Es cierto que la aceptación que busca es profesional y que piensa que subiendo unos pisos y teniendo su propio despacho quienes ahora se aprovechan de él lo considerarán su igual. Es en ese camino donde la interpretación de Lemmon se convierte en magistral cuando vamos observando las diferentes fases por las que transita su personalidad, sobre todo desde que aparece una bella, sin ser de esas mujeres que quitan el hipo, pero insegura y con la misma necesidad que él de ser aceptada Shirley MacLaine.
Si os fijáis estamos ante dos intérpretes que hicieron arte y algo grande de ser personas normales, hombres y mujeres en la mayoría de los casos con los que todos nos podemos identificar pero que, equivocadamente, la mayoría intentamos dejar atrás porque, si eres normal, si no destacas, es casi tan malo como si eres demasiado diferente y no encajas.
Para mí hay momentos muy duros a lo largo de esta cinta y que son perfectamente trasladables a la actualidad y que nos dejan claro que muchas veces perdemos el tiempo intentando buscar ese ideal masculino o femenino que ha de encajar en los estereotipos que nos han inculcado, cuando la felicidad puede estar en esa persona con la que te cruzas a diario en un ascensor o, actualmente, en esa persona con la que de manera extraña conectas inmediatamente a base de intercambiar los caracteres de 140 en 140.
Creo que es de esas películas que te hacen pensar y plantearte cosas y me siento muy afortunado de que mi amada Sra. Purgatorio volviera y quisiera verla conmigo. Ella no lo entendió durante el visionado cuando se lo decía pero yo no puedo evitar identificarme con Baxter y personajes como él, porque somos muchos más de los que parecemos los que hemos intentado buscar nuestro sitio contentando a los demás a riesgo de no hacernos felices a nosotros mismos en el intento. Es solo con el paso del tiempo que aprendes que ese sendero no es el adecuado y que al final puede resultar mejor recorrerlo solo que mal acompañado aunque he de decir, que yo encontré con quién recorrerlo y entre otras cosas muy hermosas, está el compartir estos clásicos del celuloide que cada tanto os traemos.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Diario de una niñera, de ser Annie a ser nanny

Que la protagonice Scarlett ya era una razón más que suficiente en mi caso para verla, cada cual tiene sus debilidades, y encontrarme con ese inicio que se desmarca bastante de la comedia romántica, o más bien tragicomedia, fue una grata sorpresa. Me refiero a la forma que escoge el director de presentarnos los pensamientos o ensoñaciones de Annie/Scarlett, aprovechando que el personaje quiere ser antropóloga aunque haya estudiado también otra cosa que su madre considera que es hacia donde debería dirigir su vida para obtener el éxito que ella nunca tuvo. En esas escenas veremos cómo se nos describe con humor y con mucha mala baba a la fauna que rodeará a nuestra protagonista a lo largo del film.
Por lo demás no es que haya nada nuevo bajo el sol y lo cierto es que podríamos decir que esta película, y la novela en que se basa, es una revisión del clásico de Disney, Mary Poppins, con un toque de cenicienta, pero más para adultos y actualizada para mostrarnos la hipocresía reinante en la sociedad y en las relaciones entre personas a día de hoy, por no hablar del tan traído y llevado tema de chica que no encuentra su sitio en la vida y la incapacidad de muchos para asumir errores y responsabilidades. Pocas sorpresas vamos a encontrar en el guión pero eso no es algo de extrañar.
Indudablemente, lo mejor de "Diario de una niñera" es su reparto, con unas Scarlett Johansson y Laura Linney estelares que se comen la pantalla continuamente, tanto juntas como por separado. Les secunda un siempre solvente Paul Giamatti que nos muestra su cara menos amable y nos hará odiar a su alter ego en pantalla desde su primera aparición. Chris Evans, por su parte, se encontraba en su periodo de "entre Marveles" y no va más allá de ser el chico guapo necesario en toda historia romántica que se precie. Mención especial para Nicholas Art en este apartado que, pese a su juventud y a que hay momentos en que el niño se nos hace insoportable, realiza una de las actuaciones infantiles más creíbles que he visto en mucho tiempo, con una sonrisa que cuando sale dan ganas de comérselo.
Es inevitable mencionar que estamos ante una de esas cintas que tratan de ser aleccionadoras sobre qué es lo importante y cómo tendemos a olvidarnos de ello. Cierto es que quienes deberían aprender aquí, que son los ricos, difícilmente van a sentarse a ver algo así ni vayan a cambiar por ello pero, como siempre digo, todo lo que vemos es extrapolable a la generalidad del ser humano y es obvio que si alguna vez consiguiéramos aprender de lo que vemos, leemos o de las señales que, con luces de neón, nos dicen en nuestra vida que algo va mal y debe cambiarse el mundo sería un lugar un poquito mejor, quizá solo un poquito pero una casa no se empieza por el tejado.
Por ver el duelo de actrices de primer nivel ya me parece recomendable pero incluso, si simplemente te gusta Scarlett o estas comedias románticas, que no lo son tanto pero te dejan buen sabor de boca a pesar de todo, no perderás tu tiempo viéndola.
Nota: 6,5

martes, 28 de julio de 2015

Dear White People, ácida, irónica, aleccionadora

Lo mejor del pasado AFF no estaba en su sección oficial sino en la Atlas y venía disfrazada de comedia adolescente, por lo que te podría hacer intuir su cartel y el reparto, pero es una de las mejores sátiras que he visto a la doble moral y la hipocresía reinante en el mundo actual y, especialmente en los EEUU, donde los domingos van a misa por la mañana cuando la noche anterior han estado buscando vídeos de sado/maso en la red o cosas peores.
Cuando empezamos a ver la película podemos pensar que es un alegato en favor del pueblo negro oprimido y desfavorecido aun en nuestros días pero, en cuanto rascamos un poco, nos damos cuenta de que si, en parte hay algo de eso, pero que de lo que se nos quiere hablar en realidad es de cómo algunos se ven obligados a llegar a extremos que jamás alcanzarían por una simple casualidad, cuando lo que perseguían era convencer a la gente mediante sus palabras y buscar la igualdad, no una superioridad que vuelve a separar a unos jóvenes que no lo saben o no lo quieren ver, pero que tienen más similitudes que diferencias y que la única en que se focalizan algunos de ellos, el color de la piel, es la más estúpida de todas.
Justin Simien hace un trabajo de dirección y de guionista extraordinario del que parecen contagiarse los intérpretes porque, aunque alguna cara os podrá sonar, ninguno de ellos es una primera figura pero resultan convincentes del primero al último. Tiernos, violentos, inteligentes, estúpidos, divertidos, locos, todos tienen un poco de todo y nos brindan unas conversaciones para recordar y volver a disfrutar en posteriores visionados. Es ahí donde vemos la fuerza del guión de Simien que hace uso de las redes sociales, de la tecnología y de la radio para mostrarnos el poder que estos pueden dar y arrebatar en cuestión de horas, minutos incluso, en esa jungla que es la universidad, que parece dividida por razas pero que al final está más compartimentada en clases.
En definitiva, este grupo de chavales solo trata de encontrar su sitio y en ese camino todos cometen muchos errores, sin excepción, porque lo que hacen algunos de los blancos a sus compañeros negros no tiene justificación pero entre los propios instigadores del movimiento "black power" al que asistiremos a lo largo del metraje caen en esos mismos errores no solo como venganza contra los agresores, sino contra los de su propia raza.
Hoy es cada vez más habitual ver los excesos que cometen algunos integrantes de las fuerzas del orden en EEUU contra la comunidad negra, o la matanza que perpetró aquel loco en una iglesia buscando iniciar una guerra racial según él mismo confesó. Quizá si las ideas que transmite esta joya de Simien se inculcaran desde los primeros años de vida de unos y otros, que es cuando a un ser humano le da igual si el que juega a su lado es negro, amarillo, blanco, etc, en un futuro podríamos ver cómo se detiene a alguien porque ha hecho algo suficiente para merecerlo y no porque un negro, conduciendo un BMW por un barrio bien sea algo que no pueda ser posible.

miércoles, 15 de julio de 2015

Nuestro último verano en Escocia, un alegato a la vida desde la perspectiva infantil

Una película estrenada a finales de mayo y que he podido ir a ver ahora en cine pagando por ello cuando me la podía haber descargado, raro que es uno. La cosa es que no solo prefiero ver el cine en sala sino que, cuando has quedado tan satisfecho como con esta, sabes que ha sido un dinero bien empleado, máxime teniendo en cuenta que es un cine de esos que quizá no tenga siempre las mejores novedades de la semana pero que nos permite ver películas en la capital de mi isla y es de las pocas opciones de ocio cultural que tenemos aquí.
Después del zasca empecemos a hablar de la cinta. Si por el cartel os esperáis una comedia romántica mejor que os quitéis esa idea de la cabeza. Es una comedia si, o más bien una tragicomedia, y habla del amor si, pero no del que hay entre un hombre y una mujer sino del que un hombre ya anciano siente por la vida y del que existe entre dicho señor y sus tres pequeños nietos.
No os miento si os digo que lo mejor de todo el film está precisamente en esos niños y en su relación con el yayo. Asistiremos a conversaciones donde el hombre trata de inculcar a esos chavales que la vida está hecha para vivirla, con unas reflexiones que los propios infantes no comprenden en las más de las ocasiones pero que seguramente quedarán ahí, en su mente, de cara al futuro.
La trama tiene tantos momentos sumamente absurdos y surrealistas que pedirá de nosotros que vayamos con la mente abierta por el tema en torno al que gira la historia y cómo se trata a lo largo del film. Y es ahí donde yo creo que hay que dar un mérito enorme a Andy Hamilton y Guy Jenkin desde la dirección, porque lo que han logrado con tres chavales de edades tan diferentes —uno de los grandes aciertos de cara a los diálogos que se desarrollan— es digno de elogio. Lo he dicho ya más veces pero es que los peques son así, sinceros, pero no siempre porque quieran serlo o sean conscientes de que lo son, sino porque las cosas les salen y te dejan con una cara muy similar a la del abuelo de la película y muchas veces teniendo girar la cabeza hacia otro lado para no sonreírte ante algo no muy adecuado que hayan dicho.
Es una película que debería llegarte de todos modos pero que si has vivido determinadas situaciones a lo largo de los años te tocará mucho la fibra sensible. En mi caso ha sido una cinta que me ha hecho emocionarme en la misma medida en que me hizo reír, a carcajadas a veces, y de las que pienso que deberíamos ver más a menudo. Igual os ha sorprendido que no mencione a los actores adultos pero, aunque todos cumplen su función, creo que aquí quienes merecen todo el mérito son unos críos que consiguen ser creíbles en todo momento, quizá porque en general simplemente les dijeron que fueran ellos mismos.
Cien por cien recomendable.

sábado, 13 de junio de 2015

Tonight and the People. Sección oficial del Atlántida Film Fest

Hoy estamos ante un cine experimental que cuando menos es digerible para la mayoría. Esta cinta francesa de Neil Beloufa es, según las descripciones, una comedia o sitcom incluso pero nada más lejos de la realidad. No sabría exactamente donde catalogarla pero humor vais a encontrar poco o casi ninguno aun por muy subjetivo que sea eso de hacer "gracia".
Nos encontramos ante una sucesión de conversaciones en diferentes escenarios, donde se nota el cartón piedra que tira para atrás, en las cuales conoceremos a diversos grupos de personas a cada cual más extraño, quizá los más normales sean los adolescentes así que ojito. Cierto es que la mayoría de esas charlas son muy naturales y nos sirven para conocer a los personajes pero no se nos cuenta nada que tenga una cierta trascendencia más allá de tratar temas de la vida cotidiana y como curiosidad, una de las escenas no habría desentonado para nada en "El Lobo de Wall Street" por la concentración del vocablo anglosajón "fuck" en tan corto espacio de tiempo.
Beloufa tira mucho de simbolismo y la verdad es que el reparto está correcto porque, al fin y al cabo, salvo algunos personajes más esperpénticos los demás, aun siendo pandilleros, nos muestran un lado más íntimo en que simplemente son ellos mismos.
Algo que me ha gustado es que aquí no nos intentan hacer comulgar con ruedas de molino aunque a mi no me haya terminado de llegar. Creo que si el final de la película hubiera sido el principio y a partir de ahí se hubieran desarrollado los diálogos y debates que se inician en ese momento entre los personajes, habría sido mucho más interesante y una mucho mejor crítica o análisis de la sociedad actual y de hacia donde se dirige. Ese reinicio del que se habla se antoja cada vez más necesario.
En el Atlántida Film Fest, al menos en su sección oficial, es muy complicado recomendar algo con cierta seguridad porque todo es tan diferente a lo que la mayoría estamos acostumbrados a ver, que depende mucho de cómo conectemos con la película en cuestión. 
"Tonight and the People" al menos no es una de esas obras que solo entenderían o apreciarían en su totalidad y complejidad sus propios creadores o esas personas que necesitan fardar de lo que mola y cuanto les gusta el cine independiente. Todo lo que sucede en pantalla tiene una finalidad, por superflua que esta sea, y es una pena que no se haya dedicado más tiempo al momento cumbre que viviremos tras el fundido en negro. Quizá no os haga pensar en nada nuevo o quizá os haga daros cuenta de algunas cosas que cada día tenemos ante nuestras narices pero obviamos porque es más sencillo.
Nota: 4

miércoles, 25 de marzo de 2015

Love actually. El amor, realmente, está en todas partes.

La entrada 300 del Motel bien merecía una crítica a dos teclados con una película muy especial como es esta. No soy muy de comedia romántica, tengo ciertos prejuicios sobre este género sin duda condicionados por actores y actrices de la talla de Hugh Grant o Meg Ryan, lo siento. Sin embargo el Sr. Purgatorio adora esta cinta y por supuesto en nuestra andadura de "matrimonio bloguero" debemos aprender el uno del otro y a compartir nuestras diferentes pasiones y en esas estábamos cuando decidí comprarme esta película y como siempre que es posible disfrutarla juntos. Y desde luego el amor está en todas partes, no tengo ninguna duda al respecto y nos aborda como un tsunami a veces o quizás como una suave brisa que acaricia tu cara y alborota tu pelo. El conjunto de la compañía, el amor que se respira en la cinta o las canciones que acompañan a las historias hicieron de su visionado una noche memorable, de sentimientos a flor de piel que me hizo llorar en más de una ocasión. El amor del primer ministro, del escritor, de la joven recién casada o el del niño de once años que se enamora perdidamente, todo es amor de verdad, y sí, te enamoras con diez años, con treinta o con cincuenta. Muchas cosas confluyeron en mi caso para definitivamente recomendar esta película de historias cotidianas que puede ser la tuya o la del vecino del tercero. Me encantó porque love is in the air, ¿no es cierto Sr. Purgatorio?
Sí mi amor, el amor está en el aire y en todas partes, como bien dice la voz en off del personaje de Hugh Grant en el genial inicio de la película en el aeropuerto de Heathrow. Lo mejor de esta primera escena es que es cien por cien verídica, porque yo la viví en mi época de vigilante en la estación de Atocha en Madrid; no había mejor sitio para reconciliarte con la gente y con la vida que la terminal de llegadas del "AVE", donde, como en la película, veías amores de todo tipo, no solo entre parejas.
Si hay algo que me gusta de "Love actually" es su cuasi perfecta mezcla de comedia y drama, de hilaridad y seriedad, de diferentes maneras de amar y de vivir el amor, de historias que acaban bien, mal o que debes imaginarte tú cómo acabarán. Es realista, no nos muestra solo la cara amable y más dulce del amor sino que nos enseña todo el espectro de luz, desde el blanco más brillante hasta el negro más opaco.
Creo que hablar de esta película para mí es hablar de qué historia o historias me han marcado más o con cual me identifico especialmente. La que más me marcó fue sin duda la de los compañeros de trabajo que llevan más de dos años trabajando juntos y que me parece la más dura y a la vez real de todas; con la que me identifico es con la del escritor, no porque me guste escribir, sino porque soy como el personaje de Colin Firth, ese que es más de ser dejado que de dejar, y que necesita un golpe enorme de la vida para darse cuenta de que si se quiere algo que vale la pena, no queda más remedio que arriesgar al final.
No es que las demás no merezcan la pena, porque Liam Neeson y el chaval están magníficos, con unas conversaciones para enmarcar y otras nos dejarán algunas de las instantáneas de cine más hermosas que podamos recordar en cine de este tipo. La que más me sobra es la del chico que viaja a EEUU; no digo que no tenga su gracia pero me desentona un tanto en el conjunto de la película y creo que ya teníamos humor absurdo de sobra y del bueno con la vieja estrella del rock y su manager.
En estas películas corales es muy difícil destacar a nadie pero creo que hay dos mujeres que están por encima del resto, Emma Thompson y Laura Linney, acompañadas de un, siempre a la altura, Alan Rickman y una Keira Knightley que ilumina la pantalla con su sonrisa. Es curioso ver a Andrew Lincoln, Rick en The Walking Dead, en un papel como este de nuevo.
Sabía que pese a estar Hugh Grant, esta película gustaría a mi señora, porque, se le dé la nota que se le dé, creo que es un film en el que todos, de una u otra manera nos sentiremos identificados, incluso en más de una ocasión. Maravillosa comedia romántica que si no habéis visto os recomiendo y, si ya lo habéis hecho, revisionadla, porque el disfrute está asegurado.

martes, 17 de febrero de 2015

The Artist. Consigue lo que se propone pero solo en parte.

Podría decir que me sorprende, tras haber visto "The Artist" que se llevara cinco premios "Oscar", pero la verdad es que no me sorprende pero no porque yo se los hubiera dado todos, sino porque me parece el tipo de películas que triunfan con la "Academia".
Antes de que, tras leer el párrafo inicial —vaya manera más rara que tengo de iniciar mis entradas eh— os lancéis a mi preciosa yugular os recuerdo que las opiniones son como los culos y eso. Ya en serio, la cinta tiene cosas muy buenas pero creo que falla en lo principal según quién sea el que se siente frente a la pantalla a verla. No consigue llegar ni emocionar a todo el mundo, cuando es precisamente eso lo que intenta; bueno, miento, la maravillosa banda sonora de Ludovic Bource si que logra eso con creces y me parece lo mejor de la película con diferencia y una justísima ganadora del galardón.
Quizá sea este un caso similar al que podremos ver en pocos días en la gala de los "Oscar" con "Boyhood", son películas con un cierto toque de originalidad que parece ser suficiente para destacara entre tanto "más de lo mismo" que tenemos siempre. Eso no puedo dejar de reconocérselo y tampoco puedo dejar de reconocer que la ambientación, incluido el vestuario que se llevó premio también, está muy cuidada.
Hasta ahí pienso que los premios pueden ser más que merecidos pero mirando el resto de oponentes que tuvo en otros galardones creo que "Mejor Película" y "Mejor director" lo tuvo relativamente sencillo y "Mejor actor" pienso que Gary Oldman podía habérselo llevado perfectamente por delante de Jean Dujardin. Todo esto son opiniones subjetivas, pero viendo las nominadas de aquel año, me hace pensar que hemos disfrutado mucho mejor cine en años posteriores en términos generales.
Quizá la originalidad de hacer un homenaje al cine mudo haciendo una película muda pesó mucho en determinadas decisiones de los académicos, por lo arriesgado de la apuesta porque la historia en si, no deja de ser una más sobre lo difícil que es el someterse al cambio, ese renovarse o morir que no todos sabemos afrontar con valentía o al menos con dignidad. Todo eso está muy bien plasmado, con una pareja protagonista, Jean Dujardin y Bérénice Bejo que ejemplifican a la perfección ese antagonismo entre lo de siempre y lo nuevo pero que transmiten mucho más, o al menos a mi me ha pasado eso, por separado que como pareja en la pantalla. No puedo dejar de mencionar al simpático cánido co-protagonista que cumple a la perfección con su rol de animalillo simpático al estilo Disney.
Por lo poco que he visto de cine mudo siempre he tenido la sensación de que, incluso cuando contaban un drama, lo hacían desde una óptica que buscaba entretener al espectador, con un cierto toque de humor subyacente siempre y creo que "The Artist" no consigue eso tanto como debería. Me refiero a entretener.
El film de hoy es de esos que creo que acaban teniendo una valoración según cómo consiga llegarte la historia o la manera en que te la cuentan y pese a que Michel Hazanavicius y su equipo, realizaron una gran labor en determinados aspectos de esta producción, a mi no consiguió tocarme la fibra como esperaba. Igual tú, lector constante, si que la disfrutaste más y quieres comentarlo o incluso darme una pequeña colleja por no tener ni idea. Un poco más abajo tienes el recuadrito donde hacerlo ;)
Nota: 6,5

viernes, 6 de febrero de 2015

Birdman. Volar o no volar, esa es la cuestión

No es fácil escribir una crítica de una película sobre la que ya se ha dicho todo seguramente y que llega algo más tarde de lo que me habría gustado por la nefasta distribución en lo que a cine se refiere que hay en mi isla. Pero como más vale tarde que nunca, la Diosa Fortuna ha querido que pueda juzgar tras haberla visto en pantalla grande y no en el ridículo monitor de mi portátil, lo cual es genial, la verdad.
Como yo no sé gran cosa de planos secuencia y esas cosas, pues no puedo alabar esas virtudes, aunque por lo que sé es un falso plano secuencia y creo que ese recurso puede llegar a resultar extenuante para muchos espectadores.
Que conste que no digo que sea una mala idea o que no sea original, esa manera de rodar la película me ha gustado pero hace que la angustia vital que te transmiten los personajes y determinadas situaciones no solo se meta dentro de ti, sino que hace que en ningún momento te puedas librar de ella y creo que muchos espectadores no están o estamos preparados para ello. Con esto no quiero decir que haya que tener una inteligencia determinada para disfrutar de la película, eso lo dejo para las de Lynch o ese cine de autor que casi hay que masticarlo literalmente, pero si que es una película difícil de disfrutar en su totalidad y apreciarla como seguramente debe ser apreciada por el gran público. 
Es indudable la calidad de la película en lo que a la dirección de Alejandro González Iñárritu se refiere y el guión, consigue contarnos de forma diferente una historia que ya hemos visto antes, que es la de las frustraciones, en este caso de actores venidos a menos, que tan de moda están hoy en día con tanta gente que no es capaz de asumir que ya no es lo que fue o que las cosas evolucionan y que si tú no evolucionas con ellas, quizá no tengas tu hueco en el nuevo mundo. En ese aspecto también tenemos la banda sonora, que usa la percusión para trasladarnos los momentos de mayor intensidad, pero que, en mi modesta opinión, llega a resultar cargante en algunos compases de la película. Es un acierto en mi opinión esa elección porque es contundente, pero creo que se pasa del uso al abuso según avanza el metraje y a mi me acabó cansando.
En lo que si debo coincidir plenamente con todos es en que Keaton está genial y en que el resto del reparto no le anda a la zaga, con un Norton que algunos dicen que ha vuelto y yo me pregunto ¿se había ido? Porque qué queréis que os diga, para verlo arrastrándose como han hecho otros, Keaton incluido, por producciones de medio pelo haciendo el ridículo, prefiero no saber de él y que me sorprenda de nuevo con actuaciones como esta. Emma Stone está magnífica, Zach Galifianakis irreconocible, para lo bueno, y Naomi Watts demostrando que siempre está a la altura.
Me queda mucho por ver de los nominados para los Oscar y quizá cuando lo haya hecho sea esta la película que me parezca mejor, pero he de decir que aun pareciéndome una gran película, estoy un poco cansado de tanta metáfora que me juega al birlibirloque con el espectador dejándole siempre con la duda que al final no es tal si vas a lo que te ponen en pantalla de qué es real y qué no lo es. Hay cosas que está bien dejarlas a la decisión del espectador pero también está claro que la escena final de Birdman por muy alegórico y metáforico que se quiera ser solo tiene dos explicaciones posibles o es real o hay drogas de por medio.

jueves, 29 de enero de 2015

Los chicos están bien. Con algo más de riesgo por parte de Chodolenko habrían estado mejor.

Hay actores y actrices que lo mismo te hacen "Los vengadores" y "El séptimo hijo", cine meramente comercial —ya sé que la primera le da de patadas a la segunda, solo estoy ejemplificando—, que te hacen algo como esta pequeña pero notable "Los chicos están bien". Si, os estoy hablando de Mark Ruffalo y de ese pibón de mediana edad en que se ha convertido Julianne Moore.
Lisa Cholodenko consiguió contar para su vuelta al ruedo con un reparto que muchos directores con más nombre seguramente envidiarían y pienso que debe sentirse muy afortunada, porque estoy seguro que sin esa calidad en la interpretación, esta cinta habría sido una más de muchas.
No digo que no tenga su toque de originalidad en determinados momentos aunque quizá lo más original sea demostrar a la gente que una familia donde ambos progenitores son del mismo sexo sufren los mismos problemas y situaciones que una donde la cosa es más heterosexual. Por cierto, y con respecto a la escena en la que el chaval, Laser/Josh Hutcherson —sorprendente verlo en un rol tan diferente al de Los juegos del hambre— les pregunta a sus madres acerca del video de marras, creo que yo les habría preguntado lo mismo y los gestos y las explicaciones de Jules/Julianne Moore son geniales, me reí mucho.
Curioseando sus premios y nominaciones no es de extrañar que Annette Bening fuera tan reconocida en ese aspecto porque creo que, por muy poco, pero está en esta ocasión algo por encima de Moore, haciendo una interpretación sobresaliente, siendo además su personaje muy agradecido de cara a premios pero no tanto de cara al espectador, o no al menos en un rol como el que le toca en suerte en esta tragicomedia.
Las dos protagonistas se encuentran fenomenalmente acompañadas por un secundario de lujo, Paul/Mark Ruffalo que pone la nota discordante en la historia, poniendo patas arriba una vida que parecía idílica cuando los dos jóvenes Joni/Mia Wasikowska y Laser/Hutcherson deciden que quieren conocer a quien contribuyó sin saberlo a traerlos a este mundo.
Como dije, en realidad la historia es bastante clásica, aunque vista desde una perspectiva que no es la habitual y la directora, co-guionista, consigue contarlo sin caer demasiado en el dramatismo y sin recrearse en él en exceso aunque considero que cuanto más nos acercamos al final, la película cae cada vez más en clichés y no te sorprende para nada. Por fortuna si consigue quitarle mucho hierro al asunto con momentos hilarantes, aunque no son tanto de carcajada como de humor más inteligente pero que ayudan a que el ritmo de la historia no se haga tedioso ni más solemne de lo necesario. Me parece muy acertada la manera cómicamente exagerada en que se tratan las escenas de cama.
En definitiva, Cholodenko se desmarca un tanto de lo habitual pero no lo suficiente para poder decir que consigue ser diferente de verdad; quiere demostrar que una vida de una familia homoparental es tan normal y parecida a la de una "clásica" que al final todo eso se queda un tanto desdibujado y tienes la sensación de que tanto habría dado si los mimbres del cesto de esta historia hubieran sido otros. Por fortuna, todo el reparto está en estado de gracia y consiguen que empatices de una u otra manera con cada uno de los personajes, más aun si has vivido alguna situación personal similar. En lo que si puede ayudar a algunos es a darse cuenta de que lo importante, de cara a los hijos, no es si se crían con un hombre y una mujer, dos mujeres o dos hombres, sino que se críen con unos buenos padres y en un entorno donde crezcan con amor y seguros de si mismos.