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viernes, 25 de septiembre de 2015

El diario de Bridget Jones, superando la crisis de los treinta

Lo que vive Bridget/Renée Zellweger en esta adaptación del libro homónimo de Helen Fielding es algo que suena a la mayoría, no solo mujeres, aunque quizá en ellas sea como más evidente de cara al exterior la mayoría de las veces. Me refiero a las tan temidas crisis de los 30, 40, etc... En las que se busca desde giros profesionales, pasando por los vitales, a los sentimentales, con todas esas chorradas de "No me reconozco a mi mismo", "A esta edad esperaba ser X" que lo que demuestran es la falta de madurez emocional de la mayoría que, como la señorita Jones, buscan más los cambios estéticos que los que realmente te pueden llevar al siguiente nivel como persona. Eso es lo que acontece al menos en el primer intento.
El personaje, magistralmente interpretado por Zellweger, se debate entre dos mundos, representado en el típico triángulo amoroso, el de la felicidad estable y real que representa Mark Darcy/Colin Firth y el, aparentemente más divertido, sensual y deslumbrante que encarna Daniel/Hugh Grant. Y ahí está la grandeza de esta cinta, en el desarrollo de las personalidades, no solo de estos tres vértices, sino de el resto de líneas y ángulos que se empeñan en cortar tangencialmente la búsqueda del amor por parte de nuestra protagonista o de formar figuras aun más complejas. En ese sentido, me parecen impagables los padres y los amigos de Bridget aunque os tiene que gustar el humor británico o se os puede hacer pesado.
He de reconocer que me reí muchísimo con algunas escenas y que, como me pasa casi cada vez que aparece Firth en una película, me es inevitable identificarme con su papel. Si, existimos en la vida real personas así, que han comido mucha mierda pero que no van fardando por ahí de ello. A veces no te queda más remedio que poner las cartas sobre la mesa, como también le sucede a Darcy pero generalmente son los tipos como Daniel los que se venden bien y engañan, al menos durante un tiempo, a la incauta de turno. Así que os podéis imaginar lo que disfruté cuando solucionan sus diferencias.
Una de las cosas que más penita me da es ver a una mujer como Zellweger, cuando aun sabía ser ella misma y compararla con eso en lo que se ha convertido ahora después de pasar por el quirófano. Puede que le tocara coger unos kilos para interpretar este rol que la consagró y es innegable que hay muchos momentos en los que es más patito feo que cisne pero en un solo fotograma de este film se ve más de su belleza que en una sesión con el mejor fotógrafo y retoques posteriores de photoshop hecha hoy. Perdonad esta reflexión que no viene a cuento pero no he podido evitarlo.
A falta de ver Ghost estamos sin duda ante la más divertida de las elegidas para esta semana más "femenina" que nos hemos marcado buscando echarnos unas risas. Con Bridget las carcajadas han sido muchas y os recomiendo no dejar pasar las escenas añadidas en los créditos finales, algunas son memorables.
Nota: 7,5

miércoles, 22 de abril de 2015

El paciente inglés y el durmiente espectador.

La primera acepción del diccionario para paciente es: "El que tiene paciencia." Y sí desde luego hace falta paciencia para ver esta película. En nuestra semana de cine literario decidimos ver esta oscarizada cinta con nueve estatuillas. Tiempo ha comencé con la novela homónima de Michael Ondaatje, muy felices me las prometía yo, una historia de amor romántica con drama y guerra incluidas que parecía tener todos los ingredientes para hacerme pasar momentos inolvidables. Pero lo cierto es que fui incapaz de terminar su lectura con unos flash back que demoraban mi ubicación del momento en el que se hallaban los personajes lo cual hacía que perdiera mucho del hilo de la historia además de ser de una lentitud desesperante, así que descarté la novela, muy pocas veces he dejado un libro sin terminar pero de verdad que no me compensaba. Pero cuando salió la película decidí darle una oportunidad, y me encantó, me pareció una historia preciosa, romántica como supuse que sería la novela.  Era este un caso de esos raros en los que la película es mejor que el libro. Un momento... os he dicho al principio que se necesita paciencia para visionar esta cinta y sí, lo reitero. Viendo esta vez el film junto al Sr. Purgatorio mi visión resultó ser completamente diferente, me pareció lenta y tediosa con un Ralph Fiennes que no cambia el rictus en todo el metraje, que por cierto es bastante largo, con menos química con su partenaire Kristin Scott Thomas que una mosca y una araña. Qué decepción, ¿soy yo que con los años he perdido mi visión bucólica del amor? Al fin y al cabo la película es de hace 19 años. No obstante a pesar de los constantes saltos en la historia conseguí disfrutar o conmoverme en los minutos finales, a este respecto estoy segura de que el Sr. Purgatorio no será tan benevolente. De lo que me doy cuenta es de que las circunstancias de la vida nos moldean el carácter y nuestra percepción de las cosas, y lo que ayer nos pareció maravilloso hoy nos parece insoportable pero bueno no me voy a poner filosófica. Sin embargo mi percepción de mi amado esposo fue maravillosa ayer y lo seguirá siendo mañana.
Pues yo esta vez creo que voy a ser bastante más duro que mi querida esposa, lo cual espero no conlleve ningún castigo, que luego lo pasa uno muy mal sin, sin... esas pequeñas cosas del día a día que alegran el alma y el, el... corazón, eso, el corazón.
En mi caso ni siquiera llegué a empezar el libro así que como adaptación no puedo valorar la cinta que hoy nos ocupa, pero espero que transmitiera mucho más romanticismo la prosa de este escritor que el que consigue transmitir lo plasmado en el celuloide.
A mi, el que una película se lleve todos los "Oscar" habidos y por haber lo único que me asegura es que a la academia le gustó lo suficiente, o que era muy de su "palo" o que no había nada que realmente hiciera sombra ese año a esta obra o que todas las opciones sean correctas. Es posible que en aspectos técnicos la película sea merecedora, porque la música, la fotografía, la ambientación están muy bien y eso también merece ser señalado y premiado pero sin duda a mejor película y mejor director yo no se lo habría dado y quizá el único que me parece justo de los grandes es a Binoche como secundaria.
He perdido tiempo en contaros eso porque, es muy probable que, a partir de aquí vaya a dar palos a una película que para muchos de los que leáis sea una obra maestra del cine romántico y todo eso pero para mi es un quiero y no puedo alargado en exceso y lastrado por una manera de contar la historia y, sobre todo, un reparto más soso que la coliflor hervida... sin sal.
Desde que los personajes de Ralph Fiennes y Kristin Scott Thomas se encuentran por primera vez se nota que la química entre ellos es tan inexistente como la que puedan tener Carmen de Mairena y la Isabel Preysler. En dos horas y media de película solo sentí que entre esos dos había algo más que una mera atracción física y una relación puramente sexual y pasional en unos momentos que pasan tumbados en una cama haciendo las típicas bromas y chorradas que toda pareja de enamorados hace. No sé vosotros, pero, por extraño o raro que pueda ser el personaje de Fiennes, se tiene que notar si uno está enamorado ¿no? Me da igual si es otra época o lo que se os ocurra, yo me esperaba algo más del tono "me he enamorado perdidamente de ti" que "quiero meter la mano debajo de tu falda a ver qué encuentro".
Por fortuna, aunque sus apariciones son cada vez más cortas según avanza el metraje y los recuerdos del paciente que da nombre al título de la novela toman más y más protagonismo, ahí están un magnífico Willem Dafoe, aunque eso no es novedad, y una adorable, hermosa y de verdad enamorada Juliette Binoche. No es que la historia que acaba viviendo ésta en el tercio final del film sea la repanocha, pero es que con que hubiera una pequeñísima chispa ya te podías identificar mucho más que con la poco creíble y anodina historia de amor principal. A esta también le falta química a mi parecer, pese a lo cual consigue que, gracias a la gran interpretación de Binoche, vivas con ella cada cosa que le sucede.
Como curiosidad, por ahí andaba el "Sayid" de "Perdidos", Naveen Andrews, que cuando se quita el turbante y se suelta la melena puede pasar por "El cigala" perfectamente. Sí, qué queréis que le haga, la película en general me transmitió tan poco que en esas cosas acabé pensando.
Y ahora voy a lo que puede resultar más polémico, no solo con mi esposa, sino con lo poco que he leído sobre la cinta por ahí y es la parte final. ¿Es conmovedor? Sí, lo es, pero es que si no llegan a subir un poco el nivel con el cierre del film la cosa habría rozado ya lo insoportable. No puedes olvidarte durante más de dos horas de mostrarnos auténtico amor y luego querer solucionarlo en veinte minutos...
Demasiado larga, "El paciente inglés" puede convencer a quien le guste cualquier historia de amor pero si de verdad te consideras romanticón o romanticona, si "Mensaje en una botella" o "El diario de Noah" te llegaron de verdad, con esta puedes quedar tremendamente decepcionado, como fue mi caso. Me esperaba una obra cumbre del cine de amor y me encontré con algo que aprueba porque Binoche y Dafoe no tiene culpa de que los demás no sepan transmitir y porque la parte de thriller y el final salvan un tanto a la aburrida trama.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Love actually. El amor, realmente, está en todas partes.

La entrada 300 del Motel bien merecía una crítica a dos teclados con una película muy especial como es esta. No soy muy de comedia romántica, tengo ciertos prejuicios sobre este género sin duda condicionados por actores y actrices de la talla de Hugh Grant o Meg Ryan, lo siento. Sin embargo el Sr. Purgatorio adora esta cinta y por supuesto en nuestra andadura de "matrimonio bloguero" debemos aprender el uno del otro y a compartir nuestras diferentes pasiones y en esas estábamos cuando decidí comprarme esta película y como siempre que es posible disfrutarla juntos. Y desde luego el amor está en todas partes, no tengo ninguna duda al respecto y nos aborda como un tsunami a veces o quizás como una suave brisa que acaricia tu cara y alborota tu pelo. El conjunto de la compañía, el amor que se respira en la cinta o las canciones que acompañan a las historias hicieron de su visionado una noche memorable, de sentimientos a flor de piel que me hizo llorar en más de una ocasión. El amor del primer ministro, del escritor, de la joven recién casada o el del niño de once años que se enamora perdidamente, todo es amor de verdad, y sí, te enamoras con diez años, con treinta o con cincuenta. Muchas cosas confluyeron en mi caso para definitivamente recomendar esta película de historias cotidianas que puede ser la tuya o la del vecino del tercero. Me encantó porque love is in the air, ¿no es cierto Sr. Purgatorio?
Sí mi amor, el amor está en el aire y en todas partes, como bien dice la voz en off del personaje de Hugh Grant en el genial inicio de la película en el aeropuerto de Heathrow. Lo mejor de esta primera escena es que es cien por cien verídica, porque yo la viví en mi época de vigilante en la estación de Atocha en Madrid; no había mejor sitio para reconciliarte con la gente y con la vida que la terminal de llegadas del "AVE", donde, como en la película, veías amores de todo tipo, no solo entre parejas.
Si hay algo que me gusta de "Love actually" es su cuasi perfecta mezcla de comedia y drama, de hilaridad y seriedad, de diferentes maneras de amar y de vivir el amor, de historias que acaban bien, mal o que debes imaginarte tú cómo acabarán. Es realista, no nos muestra solo la cara amable y más dulce del amor sino que nos enseña todo el espectro de luz, desde el blanco más brillante hasta el negro más opaco.
Creo que hablar de esta película para mí es hablar de qué historia o historias me han marcado más o con cual me identifico especialmente. La que más me marcó fue sin duda la de los compañeros de trabajo que llevan más de dos años trabajando juntos y que me parece la más dura y a la vez real de todas; con la que me identifico es con la del escritor, no porque me guste escribir, sino porque soy como el personaje de Colin Firth, ese que es más de ser dejado que de dejar, y que necesita un golpe enorme de la vida para darse cuenta de que si se quiere algo que vale la pena, no queda más remedio que arriesgar al final.
No es que las demás no merezcan la pena, porque Liam Neeson y el chaval están magníficos, con unas conversaciones para enmarcar y otras nos dejarán algunas de las instantáneas de cine más hermosas que podamos recordar en cine de este tipo. La que más me sobra es la del chico que viaja a EEUU; no digo que no tenga su gracia pero me desentona un tanto en el conjunto de la película y creo que ya teníamos humor absurdo de sobra y del bueno con la vieja estrella del rock y su manager.
En estas películas corales es muy difícil destacar a nadie pero creo que hay dos mujeres que están por encima del resto, Emma Thompson y Laura Linney, acompañadas de un, siempre a la altura, Alan Rickman y una Keira Knightley que ilumina la pantalla con su sonrisa. Es curioso ver a Andrew Lincoln, Rick en The Walking Dead, en un papel como este de nuevo.
Sabía que pese a estar Hugh Grant, esta película gustaría a mi señora, porque, se le dé la nota que se le dé, creo que es un film en el que todos, de una u otra manera nos sentiremos identificados, incluso en más de una ocasión. Maravillosa comedia romántica que si no habéis visto os recomiendo y, si ya lo habéis hecho, revisionadla, porque el disfrute está asegurado.

viernes, 14 de noviembre de 2014

El Topo. De sastres, soldados y espías.

Hoy vengo a hablaros de "El topo" una película más fácil de entender de lo que parece pero excesivamente lenta si eres más de Bond o de Bourne.
Hablamos de espionaje de ese que huye de tiroteos, aunque algún disparo hay, y de escenas de acción inverosímil, como mucho alguna carrerita se darán nuestros protagonistas, y apuesta por un ritmo tan pausado que por momentos es contemplativo. Seguro que este aspecto es acorde con el espíritu de la obra literaria de John le Carré en la que se basa y que no he tenido el placer de leer, así que no puedo valorar la adaptación.
En realidad el tema no es el espionaje en sí mismo, sino la sospecha de que, entre los más altos cargos de los servicios de inteligencia de Reino Unido en los setenta hay alguien que juega a dos bandas, un agente doble que pone en peligro las vidas de todos los agentes en el campo, por no hablar de la seguridad del propio país.
Además de la dirección de Tomas Alfredson que aquí me ha convenido más que en "Déjame entrar" se une uno de los repartos, y por tanto trabajo de casting, más acertado que he visto en mucho tiempo. Si hablamos de minutos en pantalla, y casi diría que de interpretaciones, los más destacados son Gary Oldman, encargado principal de la investigación en busca del topo, y Tom Hardy. Me gustó también Cumberbatch, solvente y creíble como siempre y con una de las pocas escenas con auténtica intensidad. Colin Firth me encanta, así que difícilmente me deja insatisfecho y aquí no ha sido el caso.
Quizá sea de los pocos que diga esto pero me encantó la subtrama de Mark Strong y el desarrollo de su personaje, que en determinados momentos nos aleja un poco del oscuro mundo de espías para mostrarnos una cara más amable.
Como es evidente, tratan de hacer que todos y cada uno de los investigados aparezcan como posibles culpables y, aunque pueda parecerlo, no es tan fácil perderse en esta historia, aunque si es difícil imaginar quién es finalmente el traidor. Al menos a mi me sorprendió.
Esta es una manera de hacer cine que no es para cualquier tipo de amante del séptimo arte. Por momentos puede parece incluso que asistimos más a una representación teatral que a una película propiamente dicha y la tensión aquí no tiene nada de adrenalínica, no te pone nervioso si el héroe alcanzará al malo de turno corriendo tras él, sino la posibilidad de que pillen o no a ese personaje que de repente se ve obligado a obtener información de maneras poco ortodoxas. 
Si quieres buen cine de espías al estilo de lo que puedes ver actualmente en "The americans", serie que también me gusta mucho, con un reparto de lujo y no le tienes miedo a una cinta que te haga pensar un poco, tampoco demasiado, solo hay que estar atento, "El topo" es una gran opción. Amantes del cine de pulso tembloroso abstenerse.