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lunes, 11 de enero de 2016

John Wick, bailemos

Está claro que el rey a día de hoy de las películas de venganza es Liam Neeson pero claro, necesitaremos a alguien que le sustituya cuando los años ya pesen demasiado para ser creíble y la más firme candidatura la presenta Keanu Reeves en esta frenética cinta de acción donde el guión es lo de menos y la coreografía lo que le diferencia de la mayoría.
Las tramas de estos films son un calco unos de otros así que no esperéis nada que os vaya a sorprender. A nuestro protagonista le hacen algo muy malo y además los malosos no saben con quién se la están jugando, con lo cual ya tenemos el menú del día servido, con primero, segundo, postre y café de guantadas y sobre todo disparos, que es donde la cosa se pone interesante.
Aquí no se escatima en sangre ni en violencia, siendo todo bastante explícito aunque sin llegar a las brutalidades del gore, y eso es así precisamente por la forma en que Wick combate contra quienes osan enfrentarse a él. Una mezcla perfecta de combate cuerpo a cuerpo con un uso de la pistola que sorprenderá al llevarla nuestro héroe prácticamente siempre pegada al cuerpo. Las coreografías de muchas escenas son magníficas y dejan a la altura del betún al Michael Bay de hoy en día y sus giros de cámara mareantes y que nos hacen no tener claro si pego uno o el otro.
Reeves es seguramente la mejor elección posible para encabezar el elenco porque con ese hieratismo que le caracteriza encaja a la perfección en un personaje al que lo único que le importa es acabar con quienes le han arrebatado de la noche a la mañana los únicos lazos que le quedaban con su vida anterior. Algún actor que otro conocido más veremos por ahí, como Willem Dafoe pero realmente nada más importa aquí que John y su venganza, así que no esperéis que nadie de ni siquiera una pequeña muestra de lo que son capaces en lo que a interpretación se refiere.
Banda sonora cañera, acción que no te da respiro y espectaculares escenas que buscan diferenciarse en casi el único aspecto en que puede hacerlo una producción de este estilo, la forma en que el protagonista da trabajo extra a funerarias y cementerios de la ciudad.
Como veis la crítica es algo corta, como lo es la propia película pero os aseguro que si os va el rollito venganza y sentaros frente al televisor con la única aspiración de entreteneros sin tener que pensar demasiado en los dramas del día a día, no os arrepentiréis de darle una oportunidad.

miércoles, 22 de abril de 2015

El paciente inglés y el durmiente espectador.

La primera acepción del diccionario para paciente es: "El que tiene paciencia." Y sí desde luego hace falta paciencia para ver esta película. En nuestra semana de cine literario decidimos ver esta oscarizada cinta con nueve estatuillas. Tiempo ha comencé con la novela homónima de Michael Ondaatje, muy felices me las prometía yo, una historia de amor romántica con drama y guerra incluidas que parecía tener todos los ingredientes para hacerme pasar momentos inolvidables. Pero lo cierto es que fui incapaz de terminar su lectura con unos flash back que demoraban mi ubicación del momento en el que se hallaban los personajes lo cual hacía que perdiera mucho del hilo de la historia además de ser de una lentitud desesperante, así que descarté la novela, muy pocas veces he dejado un libro sin terminar pero de verdad que no me compensaba. Pero cuando salió la película decidí darle una oportunidad, y me encantó, me pareció una historia preciosa, romántica como supuse que sería la novela.  Era este un caso de esos raros en los que la película es mejor que el libro. Un momento... os he dicho al principio que se necesita paciencia para visionar esta cinta y sí, lo reitero. Viendo esta vez el film junto al Sr. Purgatorio mi visión resultó ser completamente diferente, me pareció lenta y tediosa con un Ralph Fiennes que no cambia el rictus en todo el metraje, que por cierto es bastante largo, con menos química con su partenaire Kristin Scott Thomas que una mosca y una araña. Qué decepción, ¿soy yo que con los años he perdido mi visión bucólica del amor? Al fin y al cabo la película es de hace 19 años. No obstante a pesar de los constantes saltos en la historia conseguí disfrutar o conmoverme en los minutos finales, a este respecto estoy segura de que el Sr. Purgatorio no será tan benevolente. De lo que me doy cuenta es de que las circunstancias de la vida nos moldean el carácter y nuestra percepción de las cosas, y lo que ayer nos pareció maravilloso hoy nos parece insoportable pero bueno no me voy a poner filosófica. Sin embargo mi percepción de mi amado esposo fue maravillosa ayer y lo seguirá siendo mañana.
Pues yo esta vez creo que voy a ser bastante más duro que mi querida esposa, lo cual espero no conlleve ningún castigo, que luego lo pasa uno muy mal sin, sin... esas pequeñas cosas del día a día que alegran el alma y el, el... corazón, eso, el corazón.
En mi caso ni siquiera llegué a empezar el libro así que como adaptación no puedo valorar la cinta que hoy nos ocupa, pero espero que transmitiera mucho más romanticismo la prosa de este escritor que el que consigue transmitir lo plasmado en el celuloide.
A mi, el que una película se lleve todos los "Oscar" habidos y por haber lo único que me asegura es que a la academia le gustó lo suficiente, o que era muy de su "palo" o que no había nada que realmente hiciera sombra ese año a esta obra o que todas las opciones sean correctas. Es posible que en aspectos técnicos la película sea merecedora, porque la música, la fotografía, la ambientación están muy bien y eso también merece ser señalado y premiado pero sin duda a mejor película y mejor director yo no se lo habría dado y quizá el único que me parece justo de los grandes es a Binoche como secundaria.
He perdido tiempo en contaros eso porque, es muy probable que, a partir de aquí vaya a dar palos a una película que para muchos de los que leáis sea una obra maestra del cine romántico y todo eso pero para mi es un quiero y no puedo alargado en exceso y lastrado por una manera de contar la historia y, sobre todo, un reparto más soso que la coliflor hervida... sin sal.
Desde que los personajes de Ralph Fiennes y Kristin Scott Thomas se encuentran por primera vez se nota que la química entre ellos es tan inexistente como la que puedan tener Carmen de Mairena y la Isabel Preysler. En dos horas y media de película solo sentí que entre esos dos había algo más que una mera atracción física y una relación puramente sexual y pasional en unos momentos que pasan tumbados en una cama haciendo las típicas bromas y chorradas que toda pareja de enamorados hace. No sé vosotros, pero, por extraño o raro que pueda ser el personaje de Fiennes, se tiene que notar si uno está enamorado ¿no? Me da igual si es otra época o lo que se os ocurra, yo me esperaba algo más del tono "me he enamorado perdidamente de ti" que "quiero meter la mano debajo de tu falda a ver qué encuentro".
Por fortuna, aunque sus apariciones son cada vez más cortas según avanza el metraje y los recuerdos del paciente que da nombre al título de la novela toman más y más protagonismo, ahí están un magnífico Willem Dafoe, aunque eso no es novedad, y una adorable, hermosa y de verdad enamorada Juliette Binoche. No es que la historia que acaba viviendo ésta en el tercio final del film sea la repanocha, pero es que con que hubiera una pequeñísima chispa ya te podías identificar mucho más que con la poco creíble y anodina historia de amor principal. A esta también le falta química a mi parecer, pese a lo cual consigue que, gracias a la gran interpretación de Binoche, vivas con ella cada cosa que le sucede.
Como curiosidad, por ahí andaba el "Sayid" de "Perdidos", Naveen Andrews, que cuando se quita el turbante y se suelta la melena puede pasar por "El cigala" perfectamente. Sí, qué queréis que le haga, la película en general me transmitió tan poco que en esas cosas acabé pensando.
Y ahora voy a lo que puede resultar más polémico, no solo con mi esposa, sino con lo poco que he leído sobre la cinta por ahí y es la parte final. ¿Es conmovedor? Sí, lo es, pero es que si no llegan a subir un poco el nivel con el cierre del film la cosa habría rozado ya lo insoportable. No puedes olvidarte durante más de dos horas de mostrarnos auténtico amor y luego querer solucionarlo en veinte minutos...
Demasiado larga, "El paciente inglés" puede convencer a quien le guste cualquier historia de amor pero si de verdad te consideras romanticón o romanticona, si "Mensaje en una botella" o "El diario de Noah" te llegaron de verdad, con esta puedes quedar tremendamente decepcionado, como fue mi caso. Me esperaba una obra cumbre del cine de amor y me encontré con algo que aprueba porque Binoche y Dafoe no tiene culpa de que los demás no sepan transmitir y porque la parte de thriller y el final salvan un tanto a la aburrida trama.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Bajo la misma estrella. "Vale puede ser nuestro siempre".

Teniendo tan fresco, lo había terminado el día anterior, el libro en el que se basa esta película fue aun más intenso ver cada minuto de metraje. Como adaptación es una de las más fieles que he tenido el gusto de ver, porque el libro no abusaba de los diálogos, lo cual hace que casi la práctica totalidad de ellos estén en el guión de esta hermosa y triste cinta.
Se han dulcificado y acortado algunos momentos, con acierto en determinados momentos y con un resultado peor para mi gusto en el film. En concreto, la cena en Ámsterdam, era mucho más romántica y conseguida en la novela que aquí. Otras escenas que en la novela generaban un sentimiento enorme de pena, momento trofeos, en la pantalla son cómicos, lo cual puede ser un acierto para dar un respiro de tanto en tanto al espectador.
Sin ningún género de duda, lo mejor es la elección de los dos jóvenes actores que encarnan a Hazel y Gus, Shailene Woodley y Ansel Elgort respectivamente. La química entre ellos es magnífica y los dos son hermosos incluso cuando la enfermedad no les deja serlo. Sus conversaciones, los gestos de él, las sonrisas de ella, como se miran, la escena del avión, las visitas a los funky bones... Hacía mucho que no veía una pareja tan creíble en pantalla con actores tan poco conocidos, al menos para mi.
Del resto de intérpretes destaco a Dafoe, como Van Houten que pese a no parecerse físicamente en nada a lo que leíamos en la novela, me parece una gran elección porque seguramente pocos actores habrían sido capaces de dar la intensidad de la que dota Dafoe al personaje en los pocos minutos en que aparece.
Todo el peso de esta historia y de la calidad de la película recaen sobre la pareja protagonista y es gracias al buen hacer de ambos actores que al final tenemos una historia de amor que, pese a que la hayamos visto ya más veces, sin enfermedades de por medio, funciona desde que ambos se conocen hasta el final. Es muy posible que sin ellos, esta adaptación se hubiera quedado en un telefilm con ínfulas de cine de verdad, pero por fortuna el experimento ha salido muy bien.
Si habéis leído el libro y os gustó, es difícil que este film os decepcione y si sois de los que dicen "Me espero a la peli" tenéis que saber que os vais a encontrar con una historia lacrimógena, muy lacrimógena, con adolescentes como protagonistas y con un amor de esos puros y de verdad que a alguna gente le repatea ver en pantalla. Mejor no la veas si estás en una época demasiado sensible o al menos hazlo con un paquete de pañuelos al lado.
Bajo la misma estrella, novela
Nota:7

sábado, 29 de marzo de 2014

El Gran Hotel Budapest





Ayer tuve la fortuna de asistir al cine a ver lo nuevo de Wes Anderson, “El Gran Hotel Budapest”. De este director solo he visionado “Moonrise Kingdom”, además de la ya mencionada, y ambas me parecen películas notables, aunque la dirección de Anderson es un tanto atípica, pese a lo cual, todo acaba encajando como debe.

Al igual que otros films de este cineasta, el reparto es coral y veremos desfilar por pantalla a decenas de actores y actrices muy conocidos. Sin embargo, voy a destacar a quienes, en mi opinión, le dan personalidad a esta cinta.

Sin duda Ralph Fiennes está sublime y nos brinda una de sus mejores actuaciones, con esa flema y ese saber estar del que dota a su personaje, que por otro lado es un mujeriego (con unos gustos muy peculiares) y un caradura redomado. Su pareja de baile es un debutante Tony Revolori, que participa muy bien de la mayoría de los gags en que ambos actores coinciden.

Me ha encantado también Jeff Goldblum en su papel de abogado y la mayoría de sus intervenciones tienen algún momento hilarante pese a la seriedad del personaje. Hacía tiempo que tenía ganas de verle actuando de verdad (no había visto nada suyo en mucho tiempo) y en “El Gran Hotel Budapest” no podrían haber escogido a nadie mejor que él para encarnar al albacea testamentario de Madame D. encarnada por Tilda Swinton.

Para terminar, otra pareja con cierto protagonismo, y cuyas actuaciones me han dejado plenamente satisfecho ha sido la formada por Adrien Brody y Willem Dafoe. El primero, el despechado y avaricioso hijo de Madame D. y el segundo, la mano ejecutora de este cuando empieza la persecución que ocupa gran parte de la trama.

En aspectos técnicos como fotografía, vestuario y la elección y gestión de las localizaciones la película me parece que roza el sobresaliente.

Las diferentes tonalidades de colores nos transportan a la perfección de un escenario a otro, tanto del antiguo hotel, al reformado, que vemos durante las conversaciones entre los personajes de Jude Law y F. Murray Abraham; como a lugares fuera del ostentoso edificio como son la prisión o el pueblo.

Antes de acabar no quiero olvidarme de la exquisita banda sonora a cargo de Alexandre Desplat, que da en la diana con cada nota en cada momento de la cinta, ya sean momentos de comedia, tensión o incluso de cierto terror, cerca ya del final.

Si Anderson os gusta, es indudable que debéis ver esta película, porque tiene todo lo bueno de este director. Cierto es que su manera de hacer cine no es quizá para el público general, pero si queréis disfrutar de algo más de hora y media de comedia absurda de calidad, esta es vuestra película.