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viernes, 8 de enero de 2016

El desafío, si osáis verla no os arrepentiréis

Como suele ser habitual, la manía de traducir los títulos de las películas en nuestro país le quita el sentido al mismo aunque sea cierto que nuestro protagonista afronta un desafío que él mismo se impone al querer superar sus propios límites como funambulista y malabarista.
He leído por ahí a compañeros y seguidores del Motel que se les hizo algo lenta en su primera mitad y he de decir que aunque a mi no me pasó en la misma medida, entiendo ese sentir. La forma de narrar escogida por Zemeckis es de las que, o te mete de lleno en la historia o te saca, te corta el rollo, constantemente si no se conecta de manera absoluta con ella. Personalmente me quedé a medio camino, porque cierto es que a veces la voz en off que narra se agradece por la carga emocional o sentimental que pueda tener, pero que además veamos a quien narra puede hacerse excesivo, máxime si, como me pasó a mi en algunos momentos el personaje, que no el actor, se os hace un poco pedante, rozando lo insoportable.
Philippe Petit/Joseph Gordon-Levitt es a la vez lo que hace grande a esta historia y lo que impide muchas veces empatizar como es debido, no con su hazaña, con la que flipas en colores —qué pena no haber podido verla en 3D porque a la persona que me acompañó no le era posible— sino con el hombre en sí. Dicen que los genios siempre tienen un toque de extravagancia pero también lo suelen tener de vanidad y egoísmo, al menos cuando su campo consiste en llamar la atención del público. Esto es algo que queda demostrado también en la elección del resto del reparto, donde salvo Ben Kingsley, nadie nos suena demasiado o anda pero no importa, porque seremos conscientes de que, si la historia real fue así, quienes rodeaban a Petit eran poco más que atrezo. Se vive su sueño, se sufre por él y para él pero en realidad nada más importa. En todo caso, el reparto cumple a las mil maravillas.
Zemeckis nos recuerda a aquél que sabía emocionar y divertirnos partiendo de premisas sencillas como lo hizo en su momento con Forrest Gump pero a esta nueva cinta le falta calado emotivo para llegar más alto, irónico desarrollándose el momento cumbre donde se desarrolla, y aunque la última media hora es impagable sobre el cable creo que hay demasiado hincapié en la preparación y poca profundización en ninguna de las subtramas. Hay cosas que suceden en treinta segundos, teniendo que imaginar el resto de la relación entre los personajes, mientras que se dedican minutos a aspectos como el grosor del cable, anclajes y demás que al público le suenan a chino.
Indudablemente si queréis verla como se merece lo suyo sería aprovechar si aun está en vuestras salas más próximas y en 3D que debe ser una pasada algunas de las escenas finales. Se os puede hacer lenta o incluso aburrida si os sucede lo que a otros con la primera hora o así de metraje pero como cada persona es un mundo eso solo podéis saberlo una vez vista.

sábado, 5 de septiembre de 2015

El juego de Ender, diferente al libro si pero no tan nefasta como adaptación

Cada vez que una novela es trasladada al mundo del celuloide casi nunca convence a los fans, sobre todo cuando llevan años imaginándose cómo creen ellos que sería este o aquel personaje, qué actores o actrices serían mejores para el reparto, el director que, según ellos seguro que sabría plasmara la obra de ese escritor al que idolatran, etc... Con Orson Scott Card y el inicio de su saga sobre Ender no fue diferente y aquí estoy yo para romper una lanza en favor de Gavin Hood y su más que correcta adaptación teniendo en cuenta el libro del que era necesario sacar un guión que diera a los lectores mucho, que no todo, de lo que leyeron en su día, y a los espectadores, que iban al cine atraídos por las ganas de entretenimiento, una historia comprensible en la mayor medida posible.
Ya sé que casi nadie opina como yo y no me importa, cada vez me importa menos de hecho, pero la verdad es que se consiguió; no diré que a la perfección pero si muy dignamente.A mi también me habría gustado ver algo más del pasado de muchos de nuestros protagonistas, como Bean y su vida en las calles, pero seamos sinceros, para desarrollar todo lo que vivimos en el libro acerca de los personajes, la estación espacial donde los entrenan y temas de una densidad que difícilmente encajarían con el cine actual de ciencia ficción, es necesaria una miniserie porque queda patente que en dos horas o menos es imposible abarcar todo eso y dejar satisfechos a las legiones de seguidores.
Dicho lo anterior, me parece que se nos presenta muy bien, aunque brevemente, a los diferentes integrantes de las escuadras de combate que tendrán algo que decir en la película. Asa Butterfield construye un Ender más que satisfactorio aunque, repito, no tan profundo como nos habría gustado a todos y el resto del casting infantil también rinde a un nivel aceptable. Harrison Ford, Ben Kingsley y Viola Davis están correctos y dan el contrapunto adulto al film, además de ir desgranando la historia, porque la trama de los críos se centra en la sala de batalla.
Sinceramente, disfruté como una enano en cine y he vuelto a disfrutar cada vez con la plasmación de los combates y la química de los niños en esas escenas en gravedad cero y en las que, poco a poco, Ender irá demostrando por qué es la gran esperanza de la humanidad en la guerra contra los "insectores". Visualmente me parecen apabullantes estas escenas, me encantaron los trajes y encima se reproducen varias de las refriegas más importantes en las que participó la escuadra "Dragón" en el libro.
Gavin Hood consigue un producto que es fiel en las líneas generales y que se acompaña de una partitura notable de Steve Jablonsky que confiere épica y tensión a partes iguales según es necesario.
Me encantó la novela y si no recuerdo mal llegué hasta la quinta de la saga disfrutándolas a pesar de que la ciencia ficción fue dando paso a una especie de ficción socio-política con toques de filosofía que sería aun más difícil si cabe de plasmar en la gran pantalla o en televisión.
Algunos dirán que soy muy poco exigente y que como adaptación es una mierda —ya sabéis que hoy día solo hay mierdas u obras maestras, no existe el término medio— pero yo sigo considerando que lo que Card logró en la novela jamás se iba a conseguir al trasladarse al cine o no al menos con algo menos de dos horas de metraje. Siempre recomendaré su visionado y más aún leer el libro porque ambos tratan temas que van mucho más allá de las naves espaciales, los aliens y los trajes y las batallas molonas, hay mucho que aprender de esta epopeya infantil, por sus protagonistas, no por a quien va dirigida.

domingo, 3 de mayo de 2015

Shutter Island. "¿Qué sería peor? Vivir como un monstruo o morir como un hombre bueno...."

Hay películas de las que la opinión generalizada es que son buenas y cuando las ves puede ser que eso juegue en su contra de cara a valorarlas, porque sueles esperar demasiado. En su momento con "Shutter Island" no me pasó eso porque me cautivó desde los minutos iniciales. Quizá porque me van los thrillers, quizá porque las historias ambientadas en manicomios o centros similares siempre me han atraído —¿tendré un lado oscuro en ese sentido que ni yo mismo conozco?— me metí de lleno desde el principio en la película al igual que me sucedió anoche cuando la visionaba en la televisión.
No tengo dudas de que el magnífico, y a simple vista simple, puzzle que crean entre Laeta Kalogridis, adaptando el guión a partir de la novela de Dennis Lehane, y el gran Martin Scorsese a la dirección tienen gran parte de culpa, así como una genial ambientación, una fotografía —en películas como estas creo que hasta yo soy capaz de valorar esas cosas— a la vez hermosa e inquietante, con unos juegos de luces y sombras maravillosos, que además consiguen que tengamos la misma sensación de opresión y miedo que debía sentir Teddy Daniels/Leonardo DiCaprio cuando recorría los solitarios pasillos del laberíntico recinto buscando respuestas que parecían querer escapar a su aprehensión.
Esa es otra de las grandes virtudes de la película, un elenco que, desde su protagonista, DiCaprio, pasando por el trío de secundarios de lujo, léase, Mark Ruffalo, Ben Kingsley y Max Von Sydow, hasta otros más desconocidos y con apariciones aun más testimoniales están en estado de gracia. Los agentes parecen agentes, los médicos, médicos y los pacientes, auténticos pacientes de psiquiátrico que dan aun más miedo que cualquier oscuridad a la que se enfrenta nuestro protagonista en su deambular.
Pero todo esto, que es importante, no sería suficiente para encumbrar a esta cinta a la categoría de gran película sin la ayuda de una música que sabe meterte en situación aun más de lo que ya consigue el film con su impactante apartado visual, en el que me gustaría destacar las representaciones de los sueños o recuerdos de Teddy Daniels; no sé que me sucede con el mundo onírico o de dentro de la mente que siempre me atrae y me entusiasman sus representaciones en el cine, desde las más enfermizas, como "La celda", a las más amables, como algunos de los fragmentos de "Más allá de los sueños".
Como es una cinta de las que es difícil hablar sin destripar me voy dirigiendo ya al final de la crítica, no sin antes decir, que cuando busco información u opiniones sobre films como este siempre me resulta curioso la cantidad de personas que ya se habían dado cuenta de todo lo que había tras el misterio principal casi desde el principio del metraje... Personalmente, la primera vez que vi "Shutter Island" —ni sabía que se basaba en una novela y a día de hoy aun no la he leído— consiguió sorprenderme totalmente y me considero una persona de cierta inteligencia y con una buena capacidad deductiva. Y la verdad, pienso que cuando en una película se ve venir todo desde tan pronto es bien porque no saben escondernos las cosas, fallos de ellos, o porque todo está tan visto ya que nos lo imaginamos sin demasiadas dificultades.
En esta isla vas a encontrar más misterios de los esperados, con una resolución que te dejará a cuadros la primera vez y que en posteriores visionados te servirá para buscar esos detalles que se te escaparon y que, quizá no en la primera media hora de película, pero que si te daban pistas para resolver el caso antes de que "Tito Scorsese" te de la solución. Muy recomendada pàra amantes del thriller psicológico y del cine de terror ambientado en psiquiátricos, porque el terror no es solo sangre y gritos sino que hay muchas categorías y medidas.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

La invención de Hugo. Un cine dentro del cine preciosista pero aburrido.

Hoy vamos a empezar hablando de esa graciosa manía que tenemos en España de, al traducir/localizar, poner títulos para idiotas. Si amig@s, parece que hay que decirle al espectador qué es lo que va a ver. El problema aquí, es que entre el desacertado "La invención de Hugo" y un engañoso tráiler, no solo lo hacen con las de Shyamalan, esperas algo que luego no recibes. Nos venden un cuento, una historia de fantasía o fantástica, pero lo que encontramos es otra cosa. Cuando te esperas algo y luego no es eso lo que recibes, es difícil que dicho producto te acabe gustando, aunque a veces pasa. A mi me pasó precisamente con "La joven del agua" de Shyamalan, que me gustó y mucho pese a que parecía una de terror y resultó una hermosa fábula.
No he visto tanto cine de Martin Scorsese como para poder entrar a valorarlo en profundidad como director, aunque en términos generales lo que he visto me ha gustado, salvo Hugo, y adoro su cuidada estética en algunos de sus films, como este que nos ocupa, y su atención al detalle. La película está bien dirigida pero por momentos se hace tremendamente lenta e incluso tediosa. Es posible que eso case muy bien con el tono de la historia que de verdad nos quieren contar y que en realidad está muy lejos de los avatares que la vida tenía reservados para Hugo/Asa Butterfield.
Hugo puede parecer a todas luces el protagonista de esta cinta pero en realidad no lo es, el protagonista es el cine. No es que eso esté mal, pero en mi opinión hace que casi todas las historias y relaciones entre los personajes queden bastante desdibujadas. Además, tras mencionar la susodicha invención en el desacertado título en castellano, resulta que su importancia real es bastante nimia, lo cual también te hace sentir un tanto "engañado".
Donde más química hay sin duda es entre los niños con una Isabelle/Chloë Grace Moretz preciosa y ansiosa de aventuras que nos proporcionará algunas de las mejores escenas junto a Hugo. Me quedo con sus caras cuando van al cine, porque las he visto a veces en mis peques. Esa atención en la pantalla, ojipláticos tratando de absorber cada imagen que pasa ante sus ojos.
Pero luego, los demás personajes, salvando quizá a Melies y su mujer, interpretados por el gran Ben Kingsley y Helen McCrory, no terminan de desarrollarse. Se nos dan demasiados pocos datos de ellos para la importancia que parece querer darles Scorsese. A Jude Law con una intervención que es poco más que un cameo, se le ve tan grande como siempre.
Y si, definitivamente, aguanto mucho mejor a Sacha Baron Cohen en pantalla en estos papeles mucho más comedidos que en sus comedias propias, de las que lo que he visto no me hace casi gracia y encima me parecen de un mal gusto que va mucho más allá de lo políticamente incorrecto.
Si hay algo por lo que valga la pena ver este film al menos una vez es por su maravillosa paleta de colores, con esos azules, y por la sobresaliente factura técnica de todo el conjunto. Es una gozada para la vista sin duda. La música, a cargo de Howard Shore es otro aspecto a destacar, junto a ese aire vintage que el vestuario y los entornos desprenden en todo momento.
Sé que much@s no coincidirán con mi valoración de esta preciosista pero aburrida oda al cine de Scorsese. Tanto al verla en el cine como ayer en casa, me quedé con la sensación que me falta algo para que de verdad la cinta sea grande en todos sus aspectos. Quizá sea que la manera de contar las cosas no termina de calar en mi, pese a que algunos personajes y algunas interpretaciones son destacables. Supongo que hay películas que son más para unas personas que para otras y con "Hugo" tengo ya claro que no es para mi.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Exodus: Dioses y reyes. ¿Y si exiliamos a Ridley?

Todos sabemos que Ridley Scott lleva ya mucho tiempo de capa caída y con una carrera muy irregular desde que rodara "Black Hawk derribado". No es que todo haya sido malo ni muchísimo menos, pero si que ha habido más decepciones que alegrías; Exodus es de las primeras.
Sabiendo las libertades que Scott se toma a la hora de adaptar la historia, "Gladiator" y "El Reino de los Cielos", no se podía esperar que con Exodus y la Biblia la cosa fuera diferente.
No soy una persona practicante o extremadamente conocedora de las escrituras, ni soy de los que se rasgan las vestiduras si se hacen cosas como "Noe", pero ayer, cuando Moisés/Christian Bale tiene su primer contacto con Dios ya empecé a pensar, ay mi madre, que a este hombre se le va el tema de las manos ya; luego eso quedó confirmado con la mezcla de realismo y divinidad que se quiere dar a las plagas que azotan Egipto. Hay una escena en la que solo me faltó Grissom como entomólogo, no digo más.
A veces con estos directores la gente dice "Es que escoge muy mal los guiones" y es cierto, el guión de Exodus con las diversas libertades que se toma no es de lo mejor que te puedas encontrar, pero también se lucieron haciendo el casting, cosa que será en parte responsabilidad de Ridley, sobre todo en lo que a protagonistas se refiere.
Hablemos pues del reparto. Se salva Bale, pero eso ya era algo que todos imaginábamos. A partir de aquí tenemos a Ramsés/Joel Edgerton que para mi solo da la talla en las escenas de combate junto a ese Moisés/Máximo, que parece sacado de "Gladiator", y que el resto del tiempo no es solo que sea irregular, sino que su gestualidad a veces no sabes si es de un faraón todopoderoso o de un rapero del Bronx venido a menos, joyas no le faltan. Y de ahí pasamos a Turturro y Weaver, no solo desaprovechados, sobre todo ella, sino padres de un Ramsés con un tono de piel muy egipcio que ha nacido de dos padres más blancos que la leche, ¿en serio? Y el hebreo que le abre los ojos a Moisés es un Ben Kingsley que debe estar ahí para prestar su rostro nada más, porque actuar, lo que se dice actuar, no lo hace mucho o no le dejan.
Yo soy de los que se alegran como el que más cuando nuestros compatriotas se abren hueco en este tipo de producciones, pero con tanto que hablaba todo el mundo de María Valverde me esperaba algo más. no es que su personaje disfrute de muchos minutos en pantalla pero es que me resulta poco o nada creíble. Ni como campesina, ni como mujer de Moisés ni como madre. Me recuerda un poco cuando vi "El nuevo mundo" hace años, que el único que parecía enamorado en aquella peli era Bale.
Evidentemente no es todo malo, la parte técnica es bastante buena y la banda sonora de Alberto Iglesias es lo mejor de la película para mi junto con Bale. Os recomiendo que os quedéis a escucharla en los créditos finales.
Me quedo con lo que ha supuesto ver mi tierra, Fuerteventura, en la gran pantalla, con unas tonalidades que son tan características de aquí, con ese Bale comiendo aloe vera sobre un terreno que tantos de mis paisanos habrán pisado. Me quedo también con la cantidad de trabajo y dinero que supuso para una isla tan castigada también por el paro y encima Scott quedó tan satisfecho que ya tiene en cuenta esta localización para futuros proyectos. Por desgracia, como película es fallida, con un guión que aburre y se hace largo, lo cual es lo peor que puede pasar en una cinta de este estilo. Demasiadas batallas al principio y demasiada pausa después y para mi gusto una manera errónea y demasiado científica de interpretar las escrituras con una primera plaga que es risible cuando menos. A partir de ahí ya se le escapó del todo de las manos a tito Ridley.
Si queréis juzgar por vosotros mismos, hacedlo en el cine porque al menos disfrutaréis de los paisajes y de las escenas más espectaculares, puesto que en casa poco atractivo le vais a encontrar.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Prince of Persia: Las arenas del tiempo. Mala adaptación, buena ración de aventuras.

No soy de los que se suele dejar llevar por el "hype" así que cuando hace unos años fui a ver la adaptación de "Prince of Persia" a la gran pantalla, en realidad no esperaba más que lo que me dio: acción, entretenimiento y un guión más bien flojito.
Una vez asumido esto, la película nos da eso durante gran parte de su metraje, con un Jake Gyllenhaal, o más bien su doble, haciendo acrobacias más dignas del Parkour del que hacen gala los protagonistas de la saga "Assassin's Creed" que del videojuego que adapta el film.
Desde los primeros minutos la cinta recuerda al cine de aventuras sin pretensiones de los ochenta, con el asalto a la ciudad donde reside la princesa Tamina/Gemma Arterton y que esconde mucho más que las riquezas evidentes que mueven a alguno de los líderes invasores.
Dastan/Gyllenhaal se verá obligado a huir en compañía de la preciosa Tamina y a partir de entonces nos embarcaremos en una serie de aventuras con sus consiguientes peleas y con la aparición de algunos personajes como Sheik Amar/Alfred Molina, un mercader sin escrúpulos que es para mi lo mejor del film y que con su manera de actuar y sus carreras de avestruces que al menos a mi me hacen reír con ganas. 
En cuanto a las actuaciones, poco se puede decir, ya que estas películas no suelen destacar por la calidad de las mismas. Gyllenhaal parece no creerse a si mismo en determinados momentos y además los personajes, y la película en general, se encuentran más en el terreno de la comedia de aventuras que del tono más serio y oscuro que esta saga de videojuegos ha presentado desde sus inicios. Arterton pone al servicio de la historia su belleza y una princesa que no es la típica fémina desvalida.
Mención especial de nuevo a Alfred Molina, que debió pasarlo en grande con ese esperpéntico personaje que brinda los momentos más hilarantes con diferencia de toda la película.
Ben Kingsley es probablemente el que mejor encarna a su personaje, más serio que los demás, pero que en muchos momentos queda desubicado entre tantos chascarrillos. Sin duda su presencia y saber hacer quedan patentes en cada producción en la que participa.
Harry Gregson-Williams, conocido también en el mundillo de los videojuegos por su participación en la saga Metal Gear, hace a mi parecer una banda sonora muy adecuada y solvente en todo momento teniendo en cuenta que se trata de una cinta de calidad media.
"Las arenas del tiempo" no es una adaptación de las mejores que se han hecho de un videojuego a la gran pantalla, aunque tampoco de las peores, en eso ayuda "Uwe Boll", y quizá se podía haber usado más y mejor el poder de la "Daga del tiempo", la cual cambia de manos tantas veces a lo largo de la peli que resulta exagerado. Aun así, tanto cuando la vi en el cine, como ayer cuando volví a disfrutarla en televisión me dejó con la misma sensación de haber pasado un rato muy entretenido, como con aquellas pelis que alquilaba a menudo en el videoclub en mi infancia.
Seguramente en manos de otra productora, en lugar de Disney, habría sido una película más cercana al espíritu del videojuego pero ya sabemos que siempre se busca llegar al máximo de público y eso hace que todo esté un poco descafeinado. Recomendada para cinéfilos que no sean excesivamente exigentes, para los demás quizá este príncipe sea una pérdida de tiempo.